Bajo el océano Pacífico oriental se mueve una gigantesca pieza de la corteza terrestre que ayuda a explicar por qué Perú, Chile, Ecuador y Colombia registran una intensa actividad sísmica. Se trata de la placa de Nazca, cuya interacción con la placa Sudamericana transforma el borde occidental del continente en una de las zonas tectónicas más activas del planeta. El Instituto Geofísico del Perú (IGP) señala que la convergencia entre ambas placas constituye la principal fuente de sismos en Perú. La placa oceánica avanza hacia el este y se introduce debajo de la Sudamericana mediante un proceso conocido como subducción, a una velocidad del orden de 7 a 8 centímetros por año.
El contacto entre las placas no ocurre de manera uniforme. En algunos sectores, las superficies pueden quedar temporalmente trabadas mientras el movimiento tectónico continúa. Esa acumulación de energía termina liberándose mediante terremotos, incluidos eventos de gran magnitud. Este proceso también ha contribuido durante millones de años a la formación y evolución de la cordillera de los Andes.
La geometría de la placa agrega otra dificultad. El IGP identifica sectores donde la placa se introduce de forma casi horizontal, conocidos como flat slabs. Estas variaciones modifican la distribución de los terremotos y también influyen en el comportamiento del vulcanismo. Investigaciones recientes han reconstruido los cambios en el movimiento de la placa de Nazca durante los últimos 34 millones de años y han identificado periodos de aceleración y desaceleración.
Un trabajo publicado en 2025 destaca, además, una disminución progresiva del movimiento hacia el este en tiempos geológicos recientes. La región integra el Cinturón de Fuego del Pacífico, donde convergen numerosas placas y se concentran volcanes y grandes terremotos. Aunque la ciencia puede identificar zonas con mayor potencial sísmico, todavía no permite determinar con exactitud cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto.