Esto de los falsos nueve es parecido a lo de la IA (Inteligencia Artificial). Está muy bien pero se añora lo puro. En el Saint Jakob-Park de Basilea triunfaron en 1979, en la final de la Recopa, Rexach y Carrasco, dos excelentes jugadores de banda y un nueve espléndido como Hansi Krankl. 47 años más tarde, el Barça sigue teniendo extremos potentes y utiliza nueves falsos y alguno puro. El propio Charly fue quien convenció a Tito Vilanova, que convenció a Guardiola para colocar a Messi de falso nueve ante el Madrid en el partido del 2-6.
Menotti ya había aplicado la fórmula con Maradona y dos extremos muy abiertos como el Lobo y Marcos, que derrotaron al Madrid, junto a un gran lanzador (Schuster) en una gloriosa final de Copa con ‘paloma’ incluida. El falso nueve siempre ha sido un buen recurso, no un hábito. Con Ronaldo, Eto’o, Villa, Suárez o Lewandowski, el ariete era más puro. Pero hay jugadores que pueden actuar en esa posición con éxito.
Lo hicieron Maradona o Messi, dos fenómenos, pero actualmente, por ejemplo, Olmo ha encajado bien en ese perfil aunque Flick lo prefiera un paso por detrás. En el actual equipo pueden actuar desde Gordon hasta Adeyemi pasando por Raphinha y hay quien cree que Lamine. Bisiwu (18 años) lo hizo perfecto con dos goles en los pocos minutos en los que actuó. Y en Basilea, el egipcio de 18 años, Hamza, marcó un tanto de ariete puro.
Un gran centro y un remate espectacular a la red, de primer toque. Ya lleva tres en esta pretemporada y en cada partido tiene alguna, que caza o no, pero la tiene. El Barça está buscando un nueve. Y, seguramente, lo necesita, pero tener a disposición a Hamza o Bisiwu no parece una idea descabellada.
El Basilea no es un rival de peso y el momento no es el de máxima competición. Nunca hay que ir demasiado rápido, pero en el Barça los chavales de 18 años hace tiempo que la están rompiendo y se están haciendo un hueco sin complejos. Faltaba gol, pero el Barça le hizo una manita al Basilea en un estadio mítico. Ni tan poco ni tanto.
Hay que seguir buscando un nueve, aunque pinte bien.