La Copresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, durante el acto por el 46 aniversario de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua, destacó la historia de resistencia del pueblo nicaragüense, así como la importancia de mantener la paz y continuar luchando contra la pobreza. “Estas son cátedras, clases magistrales las que ha dado nuestro comandante en los últimos eventos, y son clases magistrales sobre lo que somos nosotros. ¿De dónde venimos?, como decía nuestro Darío, como dice, ¿y hacia dónde vamos? Venimos de la heroica resistencia a los intentos de la codicia imperial”; dijo. Asimismo, destacó la capacidad del pueblo nicaragüense para resistir a lo largo de la historia y atribuyó esa fortaleza a la fe. “Codicia imperialista en tantos tiempos de nuestra historia, pero hemos sabido resistir esa codicia. Hemos sabido vencer esa codicia y hemos sabido, además, mantener a lo largo de nuestra historia esa fuerza.
Porque es una fuerza que Dios la da; no es una fuerza material, una fuerza que sea solo explicable desde dentro de nosotros los seres humanos; sin Dios no hay nada, Dios nos ha dado la fuerza para luchar. Dios nos ha dado la fuerza para resistir y Dios nos sigue dando la fuerza para continuar la batalla, porque todavía andan por ahí quienes se creen hijos de William Walker, o son… o son”. El compromiso de la Fuerza Naval: “Vencer con el bien” De igual manera, la copresidenta evocó episodios históricos como la batalla de San Jacinto y la resistencia de Andrés Castro, al señalar que estos acontecimientos representan símbolos de la identidad y fortaleza del pueblo nicaragüense. “Y nosotros decimos: tenemos la fuerza. Tenemos la fuerza así como salieron corriendo, en guinda, desde San Jacinto.
La fuerza de la piedra de Andrés. Decía Fernando Gordillo, poeta sandinista grande: «Lanza la piedra, Andrés, lánzala. A tantos años de distancia, el enemigo es el mismo»”. “Tenemos la piedra de Andrés en nuestras manos, en nuestros corazones, y no para matar, sino para resistir. Es el emblema que nos identifica: un pueblo grande, un pueblo heroico, pueblo luchador, un pueblo victorioso; y qué más también que lo que narraba nuestro comandante sobre esa inmortal batalla de Ocotal.
Ahí también, ahí también salieron vencidos los imperialistas de la tierra”. Por otra parte, la Copresidenta retomó las reflexiones del Comandante Daniel Ortega sobre la importancia del amor como elemento para alcanzar el bienestar y transformar la sociedad. “Y como también reflexionaba el comandante, no es el odio lo que va a transformar el mundo y a lograr el bienestar para la comunidad o la familia humana; no es el odio, es el amor cristiano. Cristo Jesús nos dejó la enseñanza suprema: es con amor que podemos ir adelante. Es con amor que podemos seguir venciendo, y es el amor el que te da esa fuerza interior, ese gran espíritu capaz de vencer en toda circunstancia”.
También destacó la historia de Nicaragua como una nación que ha enfrentado diferentes intentos de dominación y ha respondido con resistencia, esperanza y amor a la patria. “Una historia extraordinaria la de Nicaragua, como decíamos, codiciada por todos, pero también resistida por todos los nicaragüenses; resistidos los imperios y se han librado batallas ejemplares, ejemplo para nosotros mismos, ejemplos para el mundo”. Somos un pueblo de esperanza En este contexto, señaló que mantenemos la apuesta por la paz y la concordia. “¿Con qué? Con la fuerza del amor, amor patrio, amor a la tierra que nos vio nacer, amor también a la esperanza, porque somos un pueblo de esperanza, de batallas esperanzadas que proponen en todo momento paz, concordia, ejemplo cristiano, paz, concordia para construir vida todo el tiempo”. Finalmente, envió un mensaje a los integrantes de la Fuerza Naval, sus familiares y los miembros del Ejército de Nicaragua, resaltando su papel en la defensa de la paz y en la lucha contra la pobreza. “Un abrazo a todos los compañeros de la Fuerza Naval, un abrazo a sus familiares, un abrazo a todos los compañeros que nos llenan de orgullo en las fuerzas militares del Ejército de Nicaragua, fuerzas para la paz, fuerzas para seguir construyendo y seguir avanzando contra la pobreza, fuerzas para vencer y vencer con el bien, no con odio, no con aplastamiento; vencer elevados, alzados y con el gran espíritu dentro de nosotros”.