Reynalda del Carmen Velásquez tenía 17 años de edad y estudiaba secundaria en el municipio de La Concepción, Masaya; cuando se integró a la Cruzada Nacional de Alfabetización (CNA), hace 46 años. Recuerda que iba muy emocionada, con una maleta llena de ilusiones, al saber que quería enseñar a leer y escribir a los campesinos. Comentó que ya estaba vinculada al movimiento estudiantil, por lo que tenía la convicción de ayudar al prójimo. “Mi mamá y mi papá no querían que me fuera, porque era una chavala. Me dijeron: ‘Vas a ir a aguantar hambre, te van a picar los zancudos’, pero yo ya tenía una convicción”; manifestó la maestra Reynalda.
La Cruzada Nacional de Alfabetización (CNA) se desarrolló del 23 de marzo al 23 de agosto de 1980. Su servicio lo brindó en el municipio de La Concepción, departamento de Masaya. Una vocación desde la alfabetización Manifestó que, en un inicio, tenía un poco de temor. “Jamás había dejado la casa. Llevaba una mochila con lápiz, la cartilla, una lámpara y una hamaca”; destacó doña Reynalda.
Doña Reynalda dice que la gran satisfacción que tiene es que muchas familias aprendieron a leer y escribir. “Nosotros encontramos el analfabetismo en un 50 por ciento y se redujo al 12.9 por ciento. Sabíamos que al somocismo no le interesaba que el campesino aprendiera a leer. Fuimos los pioneros de esa educación”; destacó esta maestra, quien en la actualidad trabaja para el Instituto Nacional Tecnológico (INATEC). Doña Reynalda, quien en la actualidad tiene 64 años de edad; afirma que tiene muchas energías y, si le dicen que vuelva a alfabetizar, con gusto se alistaría para salir a las montañas.
Humildad y visión por la enseñanza Nunca olvida a la familia del municipio de La Concha, encabezada por don Domingo Ruiz, todos muy humildes y con esa necesidad de aprender a leer. “Recuerdo que era una familia de doce personas. Eran numerosos, ninguno sabía leer y tuve la satisfacción de que ellos lograron escribir sus nombres y leer un poco. Ellos nos decían que al menos ‘cancaneaban’ con los libros”; destacó doña Reynalda. En algún momento recuerda que le dio mucha lástima al ver que nunca en sus vidas un campesino había agarrado un lápiz y un cuaderno. “Recuerdo que lloré por eso”, dijo esta maestra.
Dijo que aprendió de ellos a valorar la vida, porque sin los campesinos los ciudadanos no viven; ya que ellos cultivan los granos básicos. Manifestó que, en esa época, algunas chavalas aprendieron a lavar trastes, cuidar animales, cultivar la tierra y realizar el trabajo que hacían los campesinos. Cruzada Nacional de Alfabetización: una hazaña en Nicaragua Se cree que fueron unos 95,900 jóvenes quienes se alistaron para salir a todos los rincones del país, montados en camiones, para alfabetizar durante esos 20 meses de jornada. En 1982 fue nombrada técnica metodológica en el Zonal 3 de San Marcos, cubriendo los municipios de Masatepe, Nandasmo, La Concepción y San Marcos.
Doña Reynalda sigue desempeñándose en otros cargos que la Revolución le ha orientado.