Cuba mantiene bajo vigilancia los posibles efectos del fenómeno El Niño, que podría modificar las condiciones climáticas de la isla durante los próximos meses y aumentar el riesgo de temperaturas elevadas; periodos de sequía y afectaciones relacionadas con la actividad ciclónica. El Instituto de Meteorología de Cuba (Insmet) advierte que la presencia del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) podría generar importantes alteraciones en el comportamiento habitual del clima. Este fenómeno ocurre cuando las temperaturas de la superficie del océano Pacífico ecuatorial central y oriental se encuentran por encima de los valores normales; provocando cambios en los patrones atmosféricos a escala global. Leer También: Cuba recibe nuevo cargamento de arroz enviado por China en plena crisis Para Cuba, situada en el Caribe; el comportamiento de El Niño representa un factor que debe mantenerse bajo vigilancia debido a sus posibles repercusiones sobre las lluvias; la disponibilidad de agua y los periodos de calor intenso.
La combinación del fenómeno con el calentamiento global también puede aumentar la incertidumbre sobre la intensidad y duración de determinados eventos meteorológicos. De acuerdo con las previsiones citadas por el Insmet, la actual temporada ciclónica sería menos activa de lo normal. Sin embargo, una menor actividad general no elimina el riesgo de que un sistema tropical afecte directamente al territorio cubano. El Niño amenaza el clima de Cuba Las autoridades meteorológicas estiman en 40% la probabilidad de que Cuba sea impactada directamente por al menos un huracán, mientras que la posibilidad de recibir el impacto directo de una tormenta tropical alcanza el 75%.
El pronóstico contempla la formación de hasta 11 ciclones tropicales, de los cuales ocho podrían desarrollarse en la cuenca del Atlántico, dos en el mar Caribe y uno en el golfo de México. De ese total, cinco podrían alcanzar categoría de huracán y dos tendrían posibilidades de convertirse en sistemas de gran intensidad. En los últimos años, Cuba ha enfrentado el impacto de varios huracanes importantes. Entre ellos se encuentran Melissa, en 2025; Óscar y Rafael, en 2024; e Ian, en 2022, fenómenos que dejaron daños y demostraron la vulnerabilidad de la isla ante los eventos extremos.
A nivel internacional, la preocupación también ha aumentado debido al fortalecimiento de El Niño. Según el Centro de Predicción Climática de la NOAA, el fenómeno podría alcanzar una intensidad excepcional y convertirse en uno de los episodios más fuertes registrados desde mediados del siglo XX. El Niño eleva el riesgo de sequía en Cuba Los modelos climáticos apuntan a que El Niño alcanzaría su máxima intensidad entre finales del otoño y comienzos del invierno, con temperaturas oceánicas superiores a las habituales en distintas zonas del Pacífico. Para Cuba, el fenómeno representa un desafío adicional en materia de prevención y gestión de riesgos.
Aunque una temporada ciclónica menos activa podría reducir el número de sistemas formados, un solo huracán de gran intensidad puede provocar graves consecuencias para las comunidades, la infraestructura, la agricultura y el suministro de agua. Por ello, los especialistas mantienen el llamado a seguir los pronósticos oficiales y permanecer atentos a la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas durante los próximos meses.