En 1971 un programador quiso demostrar algo completamente inofensivo en ARPANET: sin darse cuenta, acababa de crear el primer virus informático de la historia

En 1971 un programador quiso demostrar algo completamente inofensivo en ARPANET: sin darse cuenta, acababa de crear el primer virus informático de la historia

En 1971, el programador Bob Thomas, que trabajaba en la empresa BBN Technologies, en Cambridge, Massachusetts, escribió Creeper, un programa experimental diseñado para comprobar si era posible crear un software capaz de moverse por sí solo entre distintas computadoras conectadas a una misma red. Según documenta History of Information , Creeper corría sobre el sistema operativo TENEX, desarrollado por la propia BBN en 1969, y se desplazaba a través de ARPANET, la red militar y académica que años después evolucionaría hasta convertirse en internet. El programa, escrito en lenguaje ensamblador para computadoras PDP-10, se apoyaba en una idea que el matemático John von Neumann ya había teorizado en la década de 1940: la de los autómatas autorreplicantes , sistemas capaces de generar copias de sí mismos. Thomas quería poner esa teoría a prueba en la práctica, dentro de una red real.

Un mensaje que se volvió leyenda: atrápame si puedes Representación del mensaje que aparecía al recibir el virus Creeper © Gizmodo Al llegar a una nueva computadora, Creeper mostraba en la pantalla del teletipo el mensaje: IM THE CREEPER, CATCH ME IF YOU CAN (soy el Creeper, atrápame si puedes), y comenzaba a imprimir un archivo. Antes de terminar esa impresión, el programa saltaba al siguiente equipo disponible en la red, desapareciendo del anterior. En su versión original, Creeper no se copiaba a sí mismo: simplemente se desplazaba de una máquina a otra, sin dejar duplicados detrás. El programa no robaba información ni dañaba archivos: su única función era demostrar que semejante desplazamiento autónomo era técnicamente posible.

Pese a esa inocencia inicial, Creeper terminó propagándose bastante más allá de lo que Thomas había previsto, generando confusión y cierta alarma entre administradores de los pocos centros académicos conectados a la todavía diminuta ARPANET de la época. El colega que lo convirtió en algo más peligroso (sin querer) Poco después de que Thomas hiciera pública su demostración, su colega Ray Tomlinson, la misma persona que meses antes había inventado el correo electrónico y popularizado el uso del símbolo arroba para direccionarlo, escribió una versión mejorada de Creeper. A diferencia del original, esta nueva variante sí se replicaba: en lugar de simplemente desplazarse de una máquina a otra, dejaba una copia de sí misma en cada sistema que infectaba, acercándose mucho más a la definición moderna de un gusano informático . Reaper: el primer antivirus de la historia, con autoría todavía discutida Frente a esa versión replicante y más difícil de controlar, surgió Reaper, un programa diseñado específicamente para recorrer ARPANET, localizar copias de Creeper y eliminarlas del sistema, convirtiéndose en lo que hoy se reconoce como el primer antivirus de la historia.

Aquí la historia se vuelve menos precisa: distintas fuentes atribuyen la autoría de Reaper al propio Bob Thomas, mientras que otras se la asignan a Ray Tomlinson, y los historiadores coinciden en que no existe un registro definitivo que confirme con certeza quién lo escribió. Conviene aclarar, además, que ni el concepto de virus informático ni el de antivirus existían formalmente en 1971: ambos términos se popularizarían recién en la década de 1980. Es por eso que numerosos especialistas prefieren describir a Creeper y Reaper como los primeros antecedentes de ambos conceptos, más que como ejemplos estrictos y ya formalizados de virus y antivirus tal como se entienden hoy. Por qué este episodio menor sigue siendo un hito Aunque careció de intención maliciosa, Creeper marcó un antes y un después: fue el primer caso documentado de un programa capaz de desplazarse de forma autónoma entre computadoras conectadas en red, sentando además el precedente conceptual de los gusanos informáticos, los caballos de Troya e incluso el ransomware, todas categorías de software malicioso que dominarían las siguientes décadas de la seguridad informática.

Su enfrentamiento con Reaper anticipó, de forma casi accidental, la dinámica de gato y ratón entre atacantes y defensores que sigue definiendo a la ciberseguridad hasta el día de hoy.