Que Jeff Bezos haya entrado recientemente en el capital del Liverpool puede parecer otro ejemplo de un multimillonario acercándose al deporte, pero el vínculo entre Silicon Valley y las grandes competiciones lleva años avanzando en una dirección mucho más profunda. Bezos participa como inversor en el consorcio que acordó adquirir alrededor de un tercio del club inglés, aunque Fenway Sports Group continuará manteniendo el control operativo. Mientras tanto, compañías como Google, Amazon, Microsoft, Oracle o Spotify han ido convirtiéndose en socios tecnológicos de algunas de las competiciones y equipos más importantes del planeta. En muchos casos, su papel ya no consiste únicamente en pagar por aparecer en una camiseta o un monoplaza, sino en proporcionar nube, inteligencia artificial, dispositivos y sistemas de análisis capaces de intervenir directamente en la forma en que se entiende el deporte.
La Fórmula 1 se ha convertido en una gigantesca fábrica de datos Pocas competiciones muestran mejor esta transformación que la Fórmula 1. Cada monoplaza incorpora alrededor de 300 sensores capaces de generar 1,1 millones de puntos de telemetría por segundo, información que permite analizar desde el rendimiento mecánico hasta determinados aspectos de la estrategia. AWS colabora con la Fórmula 1 desde 2018 y utiliza esos datos, junto con décadas de información histórica, para alimentar herramientas como F1 Insights, que posteriormente aparecen también en las retransmisiones. Google tomó otro camino con McLaren.
La colaboración comenzó en 2022 con Android y Chrome y fue ampliándose hasta convertir a Google Cloud en socio tecnológico del equipo. McLaren utiliza dispositivos Android, Chrome y servicios en la nube para conectar sus operaciones entre el circuito y su centro tecnológico, mientras trabaja también en nuevas aplicaciones de inteligencia artificial. La alianza fue renovada nuevamente en 2025 e incorporó Gemini al proyecto. © Google Cloud Youtube. En el fútbol, los datos ya aparecen directamente en la pantalla El mismo fenómeno se está produciendo en las grandes ligas europeas.
La Bundesliga trabaja con Amazon Web Services desde 2020 para desarrollar los llamados Bundesliga Match Facts, estadísticas procesadas durante los partidos que permiten mostrar información sobre velocidad de disparo, recuperación del balón o cambios en el dominio de un encuentro. En Barcelona, la relación con la tecnología es mucho más visible. Spotify firmó en 2022 una alianza estratégica con el FC Barcelona que convirtió a la plataforma en patrocinador principal y dio nombre al estadio, rebautizado como Spotify Camp Nou, denominación que continúa utilizándose en la temporada 2026/27. Aquí el objetivo no es analizar una jugada, sino convertir una alianza comercial en una plataforma global que mezcla fútbol, entretenimiento digital, artistas y millones de aficionados.
Microsoft y Amazon también están dentro de la NFL En el fútbol americano, la tecnología se ha integrado directamente en los banquillos. Microsoft mantiene desde hace más de una década una colaboración con la NFL y, desde 2025, los dispositivos utilizados por entrenadores y jugadores fueron actualizados a Surface Copilot+PC, incorporando herramientas de inteligencia artificial que permiten localizar rápidamente jugadas y momentos relevantes durante los partidos. AWS trabaja, por su parte, con Next Gen Stats, el sistema que utiliza etiquetas RFID colocadas en las hombreras de los jugadores para registrar su posición, velocidad y dirección. Esa enorme cantidad de información puede transformarse mediante aprendizaje automático en nuevas métricas sobre placajes, movimientos o rendimiento individual.
El patrocinio ya no explica toda la historia Lo interesante es que el mismo modelo se repite en prácticamente todos los grandes deportes. Microsoft ha utilizado Azure para alimentar plataformas digitales y estadísticas avanzadas de la NBA , mientras las ligas buscan convertir cantidades enormes de datos en información comprensible tanto para entrenadores como para espectadores. Durante décadas, una tecnológica entraba al deporte colocando su nombre en una valla publicitaria. Ahora puede estar ejecutando los servidores que procesan una carrera, calculando estadísticas durante un partido o poniendo inteligencia artificial en manos de un entrenador.
Google, Amazon o Microsoft siguen siendo patrocinadores, pero cada vez es más difícil separar dónde termina la publicidad y dónde empieza la infraestructura tecnológica sobre la que funciona el deporte moderno. Fuente: Infobae.