Seguir a FinanzasDigital en Google La persistente sequía en Europa está generando una espiral negativa con efectos directos sobre la economía: los ríos se secan, se pierden cosechas, aumentan los costos de transporte y se encarecen los alimentos. Aunque los institutos de investigación aún no pueden cuantificar con exactitud el impacto en la inflación, la tendencia es clara: los fenómenos climáticos extremos están presionando los precios al alza. El Rin, arteria clave para el comercio europeo, ha visto reducida la capacidad de carga de los barcos. “Cuando los barcos solo pueden transportar una fracción de su carga habitual, los costos por tonelada aumentan considerablemente”, explicó Torsten Schmidt, del instituto RWI en Essen. Esto afecta directamente al precio de productos energéticos como el diésel y el combustible para calefacción, que dependen del transporte fluvial.
Más leídas Binance Card aplica en Venezuela una tasa de conversión inferior a la del BCV Delcy Rodríguez anuncia interconexión entre Seniat y Saren La muerte nos iguala a todos Alimentos más caros por pérdidas de cosechas La FAO registra que desde 2020 los precios de la carne y las semillas oleaginosas han subido de forma notable. En conjunto, los alimentos se sitúan hoy un 30% por encima de los niveles de 2020. La sequía y las olas de calor agravan la volatilidad de los precios agrícolas, sumándose a las tensiones en las cadenas de suministro y al encarecimiento del gas y el petróleo por las guerras en Irán y Ucrania. El informe “Fenómenos climáticos extremos, subidas de los precios de los alimentos y sus riesgos más amplios para la sociedad” (julio 2025), elaborado por cinco instituciones europeas y el Banco Central Europeo (BCE), advierte que los bancos centrales podrían tener crecientes dificultades para garantizar la estabilidad de precios si los fenómenos meteorológicos extremos se vuelven más frecuentes.
El BCE ya había concluido en 2023 que estos impactos generan presión alcista persistente sobre la inflación, con efectos asimétricos según la estación y el país. En junio de 2026, la inflación osciló entre 5,4% en Lituania y 2% en Francia, con Alemania en 2,4%, ligeramente por debajo del promedio de la UE (2,8%). Si el cambio climático alimenta la inflación de forma duradera, los bancos centrales podrían verse obligados a subir tasas de interés, lo que a su vez frenaría el crecimiento económico. La sequía, por tanto, no solo es un desafío ambiental, sino también un nuevo factor estructural de inestabilidad económica.
Con información de Deutsche Welle