A medida que aumenta la deuda de EU, los inversionistas exigen mayores rendimientos

A medida que aumenta la deuda de EU, los inversionistas exigen mayores rendimientos

A medida que aumenta la deuda de EU, los inversionistas exigen mayores rendimientos La reciente subasta de bonos a 30 años suscitó especial atención, ya que los bonos del Tesoro a largo plazo son especialmente sensibles a las preocupaciones sobre la inflación futura, la sostenibilidad fiscal y la oferta de deuda pública. Los rendimientos persistentemente más altos en las subastas del Tesoro de Estados Unidos (EU) están aumentando el costo del refinanciamiento de la deuda y del de los déficits futuros, ya que los inversionistas exigen una mayor compensación para absorber las necesidades de financiamiento de Washington, lo que plantea dudas sobre su disposición a seguir comprando deuda estadounidense. A los inversionistas les preocupa el enorme volumen de endeudamiento que habrá que financiar en los próximos años, según los analistas. La deuda pública de EU se acerca a la cifra récord de 40 billones de dólares, según el Departamento del Tesoro, mientras que el déficit fiscal continúa elevado. “El entorno general del mercado está obligando al Tesoro a pagar más por su financiamiento”, dijo Zachary Griffiths, responsable de estrategia macroeconómica y de grado de inversión de CreditSights en Charlotte, Carolina del Norte. “Se trata de un problema más grave a largo plazo si vamos a registrar déficits presupuestarios de entre 5.0 y 6.0% del Producto Interno Bruto (PIB).

Parte de ello se debe a una prima de riesgo fiscal e inflacionario, entre otras cosas”. Dos subastas de títulos del Tesoro celebradas la semana pasada llamaron la atención por sus rendimientos: la venta de bonos a 10 años se cerró con un rendimiento elevado de 4.683%, el más alto en 19 años, mientras que la subasta de bonos a 30 años se situó en 5.216%, su máximo en 25 años. Aun así, la demanda de bonos del Tesoro se ha mantenido firme a pesar de que los rendimientos han subido a máximos de varios años. Las mismas fuerzas que impulsan al alza los rendimientos (a saber, las preocupaciones por la inflación, el aumento de los déficits fiscales y la creciente oferta de deuda) también están incrementando la remuneración que reciben los inversionistas por mantener deuda pública estadounidense. “El interés por los bonos del Tesoro sigue ahí y solo es cuestión de saber a qué rendimiento”, mencionó Jim Barnes, director de renta fija de Bryn Mawr Trust en Berwyn, Pensilvania. “El bono a 10 años cerca de 5.0% y el de 30 años en máximos de varias décadas atraerán a más compradores hacia los bonos del Tesoro, que son una inversión libre de riesgo”.

El Departamento del Tesoro no respondió a las solicitudes de comentarios. Aumento de los rendimientos Los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo han subido este año, mientras los inversionistas se enfrentaban a una combinación de elevado endeudamiento, crecimiento económico resistente, inflación persistente e incertidumbre sobre el ritmo de endeudamiento del gobierno. Los inversionistas esperan que un flujo constante de emisiones de bonos del Tesoro compita por el capital. En lugar de financiar un déficit de financiamiento temporal, cada vez más se considera que el gobierno se enfrenta a déficits y necesidades de financiamiento estructuralmente elevados. “Hemos observado algunas tendencias que nos preocupan”, afirmó Laureline Renaud-Chatelain, responsable de estrategia de renta fija en Pictet Wealth Management, citando el aumento de la prima de plazo, impulsado en parte por los elevados déficits fiscales.

La prima de plazo se refiere a la compensación adicional que exigen los inversionistas por mantener deuda a más largo plazo. Renaud-Chatelain señaló que esta situación provocaría que el Tesoro siguiera sesgando su emisión de deuda hacia el extremo corto de la curva de rendimientos. El aumento de los déficits y el incremento de los pagos por intereses han disparado las necesidades de financiamiento de EU lo que ha llevado al Tesoro a aumentar la emisión de deuda a corto plazo, que ha sido absorbida rápidamente por los fondos del mercado monetario.