Archipiélago de 27 islotes de origen volcánico donde se puede practicar la pesca deportiva, avistamiento de aves migratorias y ecoturismo El archipiélago El Nancital, incrustado en las aguas del Gran Lago de Nicaragua, emerge como uno de los tesoros ecoturísticos más fascinantes y vírgenes del país. Conformado por más de 27 islas e islotes de origen volcánico, este rincón del municipio de Acoyapa ofrece una combinación única de serenidad lacustre, biodiversidad exuberante y auténtica vida comunitaria, posicionándose como un destino ideal para quienes buscan experiencias alejadas del turismo masivo. El municipio de Acoyapa se encuentra en el sureste del departamento de Chontales, y es parte de los tres municipios que tienen costa en el Gran Lago de Nicaragua o Cocibolca. A una distancia aproximada de 200 kilómetros por carretera y vía acuática desde Managua, de los cuales unos 170 kilómetros corresponden al trayecto terrestre hasta el municipio.
El Archipiélago de El Nancital, es uno de los tres que se encuentran en el Cocibolca frente a las costas del municipio. Los otros dos son Solentiname, Río San Juan, y las isletas de Granada. Según el sitio web https://www.visitanicaragua.com/ del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), algunas de las islas están habitadas por grupos de familias dedicadas a la pesca de guapotes, mojarras y tilapias, y en menor medida a la agricultura y la crianza de aves de corral. Atractivo para los ornitólogos El Nancital también es refugio de aves migratorias, muchas de las cuales ocupan sus árboles para sus ciclos reproductivos, todo lo cual representa un atractivo para los aficionados a la ornitología (estudio científico de las aves).
Entre las aves que llegan a anidar a los islotes se encuentran la garza morena, garceta azul, tricolor, patas amarilla, garcilla verde, pato piquirrojo, martín pescador norteño, águila pescadora, entre otros. Los visitantes puedan practicar la pesca deportiva en las pequeñas embarcaciones de los lugareños. Desde este pequeño archipiélago, se aprecian unos amaneceres y atardeceres espectaculares que en período de invierno se mezclan con unos maravillosos arcoíris, con colores tan vivos como solo la naturaleza puede ofrecer a la vista del ojo humano. Desde el archipiélago se aprecian, además, los dos hermosos volcanes de la Isla de Ometepe: el Concepción y el Maderas.
Las familias de las islas La Ceiba y Baja ofrecen a los turistas, que lo deseen, servicios de hospedaje y alimentación a precios accesibles y comodidades apegadas al entorno de estos paisajes silvestres, lejos de las ruidosas ciudades. Entre aguas y naturaleza, turismo de bajo impacto ambiental Llegar a El Nancital implica adentrarse en un entorno donde el visitante se desconecta del ruido cotidiano de la ciudad y se sincroniza con el murmullo del viento y el suave oleaje del Cocibolca. El trayecto en lancha hacia el archipiélago, revela una red de canales naturales enmarcados por tupida vegetación acuática y bosques secos tropicales que adornan la topografía irregular de las islas. Las islas varían en tamaño e identidad: desde pequeñas formaciones rocosas habitadas únicamente por colonias de aves, hasta islas mayores con asentamientos locales donde la pesca artesanal y la agricultura sostenible constituyen el medio de vida tradicional.
Entre las más destacadas se encuentran Isla La Ceiba, Isla El Muerto e Isla Los Pajarales, cada una con atractivos singulares para la observación naturalista y la exploración. El verdadero valor diferenciador de El Nancital radica en su potencial para el turismo de bajo impacto ambiental y de base comunitaria. El archipiélago aún se conserva intacto y con una atmósfera de privacidad total. La época seca (noviembre a abril) es el mejor tiempo para visitar los islotes, se observan cielos despejados e ideales para navegar; mientras que en la época de lluvias (mayo a octubre) resalta el verde intenso de la vegetación y la abundancia de aves.