Bloomberg — El aumento repentino de los envíos de cobre a Estados Unidos, ante la posibilidad de que se impongan aranceles a las importaciones, está provocando una grave escasez en el mercado, lo que empuja los precios mundiales cerca de máximos históricos, ya que los compradores se apresuran a asegurarse el suministro. El cobre con entrega en tres meses subió hasta un 1,7% en la Bolsa de Metales de Londres el lunes, mientras que el fuerte aumento de los diferenciales de precios puso de manifiesto la disponibilidad física cada vez más limitada. Los precios al contado llegaron a cotizarse hasta US$545 por tonelada métrica por encima del contrato de futuros a tres meses, lo que se conoce como ‘backwardation’, la más elevada desde que una crisis histórica en 2021 provocara la adopción de medidas de emergencia para contener una subida descontrolada. La elevada prima para la entrega a corto plazo “apunta a una escasez continuada de metal disponible”, afirmó Ewa Manthey, estratega de materias primas de ING Groep NV (ING). “Esperamos que estas restricciones de suministro mantengan el mercado bien respaldado a corto plazo, especialmente si la demanda se mantiene resistente”.
Los inversores en materias primas ya se estaban interesando por este metal, que se utiliza principalmente en aplicaciones eléctricas, como el cableado. Los optimistas del cobre citan factores a largo plazo, como la sólida demanda impulsada por la transición hacia la electrificación, la construcción de centros de datos y otras infraestructuras para la inteligencia artificial, así como el creciente desafío que supone encontrar y financiar nuevas minas de cobre. Sin embargo, el actual repunte de los precios se produce porque los operadores apuestan por que el presidente Donald Trump impondrá aranceles al cobre refinado importado a EE.UU. La Casa Blanca ha mantenido al mercado a la expectativa respecto a sus planes.
No ha habido ningún anuncio desde que, hace siete semanas, venciera el plazo para que el Departamento de Comercio formulara una recomendación. Mientras tanto, el flujo de cobre hacia EE.UU. ha continuado, ya que el mercado está descontando la posibilidad de un arancel, al tiempo que la reciente escasez en China también ha atraído cargamentos hacia ese país. Esto ha provocado que las existencias en toda la red mundial de almacenes de la LME se hayan reducido casi a la mitad desde mediados de mayo. Aunque dichas existencias superaron las 207.800 toneladas el lunes, ello se produjo tras una racha de 42 días consecutivos de descensos.
El total cerró la semana pasada en su nivel más bajo desde febrero. La agitación del mercado del lunes se produjo en un momento clave del calendario de la LME, justo antes del tercer miércoles del mes, que es el momento en el que se concentra principalmente la liquidez en los contratos de la bolsa. Ver más: Codelco recorta su previsión de producción de cobre ante problemas en sus minas Según los participantes en el mercado, los operadores y corredores con posiciones cortas en esa fecha intentaban cubrir sus posiciones comprando contratos al contado y vendiendo otros con vencimientos posteriores, lo que provocó un aumento de los diferenciales. Por otro lado, los propietarios del metal se han mostrado reacios a desprenderse de él, dadas las lucrativas oportunidades de arbitraje que ofrece el repunte de los precios en EE.UU. debido a la especulación sobre los aranceles.
Los almacenes de la LME constituyen una fuente de suministro crucial de último recurso para la industria del cobre físico, y el metal almacenado en ellos también puede utilizarse para liquidar contratos de futuros que vencen. Una peculiaridad de la situación actual es que las existencias globales totales no son especialmente bajas, pero se concentran en EE.UU. Además de la especulación sobre los aranceles, no se considera que la demanda en China sea excesivamente fuerte, pero las fundiciones de ese país han tenido dificultades con el suministro de materia prima, lo que ha aumentado la necesidad de importaciones. Ante el fuerte repunte del diferencial entre el precio al contado y el de tres meses, la atención se ha centrado en si podría salir más cobre de China, algo que suele ocurrir durante los periodos de escasez de suministro a corto plazo.
El precio de referencia mundial de los futuros del cobre a tres meses cerró prácticamente sin cambios, en US$14.157,50 por tonelada métrica, tras borrar la mayor parte de las ganancias registradas anteriormente en la LME. Entre los demás metales de la LME, el aluminio subió, mientras que el zinc se apreció un 0,3%, con avances impulsados también por la debilidad del dólar estadounidense, lo que favorece a las materias primas cotizadas en esa divisa. Lea más en Bloomberg.com