Tres cosas están ocurriendo a la vez y pueden provocar una nueva oleada mundial de coches eléctricos

Tres cosas están ocurriendo a la vez y pueden provocar una nueva oleada mundial de coches eléctricos

Coches Eléctricos Tres cosas están ocurriendo a la vez y pueden provocar una nueva oleada mundial de coches eléctricos Varios factores pueden cambiar de nuevo las cuentas a favor del coche eléctrico a nivel global. Petróleo caro, tensiones en el suministro y baterías más evolucionados pueden darle la vuelta al sector. Rubén Leal 18/08/2026 10:00 Actualizado a 18/08/2026 10:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora El coche eléctrico podría estar acercándose a un nuevo punto de inflexión mundial, pero esta vez el impulso no vendría únicamente de las restricciones de emisiones o las ayudas públicas. El grupo de investigación Wood Mackenzie identifica tres fuerzas que podrían actuar simultáneamente: problemas en el suministro mundial de petróleo, combustibles persistentemente caros y una aceleración tecnológica capaz de hacer que los coches eléctricos sean más baratos y fáciles de utilizar. La combinación es especialmente relevante porque afecta directamente a la comparación que termina haciendo cualquier conductor. Si llenar el depósito cuesta más, mientras que comprar, cargar y utilizar un vehículo eléctrico resulta progresivamente más sencillo, la diferencia económica entre ambas tecnologías puede cambiar mucho más deprisa de lo esperado.

Wood Mackenzie calcula actualmente que los coches eléctricos representan alrededor del 4% de la flota mundial de turismos y vehículos comerciales, y que podrían alcanzar el 25% en 2040 en su escenario base. Sin embargo, su escenario denominado Electric Shock analiza qué tendría que suceder para que esa expansión fuese considerablemente mayor. Un informe pone sobre la mesa un inminente crecimiento del coche eléctrico. China está atacando tres problemas diferentes de las baterías Una de las claves está en lo que está ocurriendo en China.

El país está avanzando simultáneamente en carga cercana a cinco minutos, nuevas baterías LFP y tecnología de sodio-ion, tres caminos que no persiguen exactamente lo mismo, pero que pueden eliminar barreras importantes para el comprador. La carga ultrarrápida busca reducir uno de los inconvenientes más evidentes frente a la gasolina: el tiempo necesario para recuperar autonomía. Las baterías LFP (litio-ferrofosfato) permiten atacar especialmente el coste y reducir la dependencia de níquel y cobalto, mientras que las baterías de sodio abren la puerta a utilizar materiales más abundantes y disminuir la exposición al litio. No todas estas tecnologías avanzan al mismo ritmo: Wood Mackenzie señala, por ejemplo, que la plataforma de sodio-ion Naxtra de CATL ha retrasado su escalado al menos hasta el último trimestre de 2026.

La importancia está en que la industria ya no intenta resolver el problema del coche eléctrico mediante una única batería revolucionaria. Está mejorando simultáneamente coste, química, suministro de materiales y velocidad de recarga. La subida de precio de los combustibles es una ventaja para el vehículo eléctrico. Cuanto más caro sea el petróleo, más atractivas resultan esas mejoras La segunda fuerza procede precisamente del mundo de los combustibles fósiles.

Las interrupciones del suministro de petróleo provocadas por conflictos en países productores pueden empujar a los gobiernos a acelerar sus cadenas de suministro de vehículos eléctricos, mientras que unos precios elevados de gasolina y diésel dan al consumidor una razón económica inmediata para plantearse el cambio. En España , por ejemplo, estos combustibles están perdiendo poco a poco la ayuda estatal que mantenía su precio estable. En los vehículos comerciales ese cálculo puede ser todavía más evidente. Un aumento sostenido del precio del diésel incrementa rápidamente los costes de explotación y puede reducir el tiempo necesario para amortizar el mayor desembolso inicial de un vehículo eléctrico.

Wood Mackenzie considera que los coches eléctricos ya han alcanzado en China la paridad con gasolina y diésel en coste total de propiedad. En su escenario base espera que Europa llegue a ese punto alrededor de 2030 y Estados Unidos en 2033. Con la paridad de precios a nivel global en menos de 5 años, los coches eléctricos saldrán beneficiados. Occidente se enfrenta a una decisión incómoda Todo esto conduce a una paradoja.

Europa y Estados Unidos quieren construir cadenas de suministro propias y reducir su dependencia de China, pero es precisamente China quien está avanzando más rápidamente en algunas de las tecnologías capaces de acelerar la electrificación. Wood Mackenzie plantea que, a corto plazo, Occidente podría necesitar licenciar más tecnología china mientras desarrolla su propia industria de baterías y vehículos eléctricos. La consultora considera que reproducir fuera de China todo el ecosistema de procesamiento, refinado, fabricación de baterías y producción de vehículos puede necesitar décadas. El resultado dependerá de cuánto duren las tensiones petroleras y de hasta qué punto estas innovaciones consigan trasladarse a coches asequibles.

Pero si coinciden combustibles caros, eléctricos más baratos y recargas cada vez más próximas en tiempo a una parada convencional, una nueva oleada de adopción podría llegar no porque alguien obligue al conductor a cambiar, sino porque las cuentas empiecen a hacerlo por él. Temas Coches Eléctricos