YPFB admite una crisis estructural de hidrocarburos en Bolivia

YPFB admite una crisis estructural de hidrocarburos en Bolivia

Las largas colas que desde hace semanas se repiten en estaciones de servicio de varias ciudades bolivianas son solo la manifestación más visible de un problema mucho más profundo. El presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) , Sebastián Daroca, ha reconocido que el país afronta un problema “estructural” que afecta a prácticamente toda la cadena de los hidrocarburos , desde los campos petroleros hasta la refinación, el almacenamiento y la comercialización. La escasez de gasolina y diésel refleja un deterioro de la producción nacional que obliga a Bolivia a depender cada vez más del exterior La producción de hidrocarburos pierde capacidad El problema comienza en los propios yacimientos. La Fundación Jubileo calcula que Bolivia produce actualmente alrededor de 22.000 barriles diarios de hidrocarburos líquidos , frente a unos 63.000 barriles diarios en 2015.

La reducción de la oferta doméstica ha elevado de forma sostenida la necesidad de recurrir a combustibles importados. La situación de las refinerías bolivianas añade presión. YPFB reconoció en mayo que sus instalaciones estaban trabajando aproximadamente al 30% de su capacidad , aunque la compañía considera que podrían llegar a cubrir entre el 60% y el 80% de la demanda mediante una mayor disponibilidad de crudo. Para tratar de elevar la producción, la empresa firmó un contrato para importar un millón de barriles de petróleo destinados a las refinerías nacionales.

La dependencia exterior continúa siendo elevada. YPFB cifró recientemente en torno al 60% la gasolina importada , mientras que Fundación Jubileo estima que cerca del 60% tanto del diésel como de la gasolina consumidos actualmente procede del exterior. Estas cifras actualizan los porcentajes del 86% para el diésel y el 56% para la gasolina que se manejaban oficialmente en años anteriores. La caída de la producción nacional obliga a destinar cientos de millones de euros cada semestre a comprar gasolina y diésel en el exterior Casi 1.000 millones de euros en importaciones en seis meses Entre enero y junio de 2026, Bolivia destinó aproximadamente 980,6 millones de euros a importar gasolina y diésel , calculados al cambio del 18 de agosto, frente a un gasto superior en el mismo periodo de 2025.

Pese a ello, el volumen físico de carburantes adquirido en el extranjero cayó un 32,87% interanual. La evolución permite dimensionar el peso que mantienen las compras externas: Combustible Gasto aproximado enero-junio 2026 Evolución del volumen importado Gasolina 313,3 millones de euros -38,56% Diésel 667,2 millones de euros -29,58% Total 980,6 millones de euros -32,87% Los problemas no se limitan a encontrar recursos para comprar combustible. Daroca sostiene que YPFB no afronta actualmente una falta de dólares, sino un desequilibrio financiero provocado por la diferencia entre el precio internacional de los carburantes y el precio al que posteriormente se comercializan dentro del país. La compañía estatal no puede sostener por sí sola esa brecha y desde hace unas tres semanas recibe una inyección financiera del Tesoro General de la Nación .

Según el presidente de YPFB, ese respaldo ha permitido programar y adquirir gasolina y diésel suficiente para cubrir el 100% de la demanda prevista. La compañía esperaba normalizar primero el suministro de gasolina, aunque las filas continuaban afectando también al diésel y las autoridades evitaban fijar una fecha definitiva para acabar con el desabastecimiento. El Gobierno intenta reducir el coste para YPFB trasladando a los grandes consumidores de diésel una parte del precio real de importación El diésel sube para empresas y grandes consumidores El Gobierno ha respondido a la crisis con el Decreto Supremo 5676 , que introduce un precio referencial para el diésel suministrado a clientes directos y grandes consumidores. YPFB ha fijado inicialmente ese precio en el equivalente a unos 1,34 euros por litro , frente a aproximadamente 0,73 euros por litro para los consumidores que mantienen la tarifa regulada, según el cambio del 18 de agosto.

La aplicación depende del volumen mensual adquirido: Tipo de consumidor Consumo mensual de diésel Precio aplicado Usuario directo De 120 a 5.000 litros Aproximadamente 0,73 euros/litro Cliente directo De 5.000 a 19.999 litros Precio referencial Gran consumidor Más de 20.000 litros Aproximadamente 1,34 euros/litro inicialmente YPFB defiende que el nuevo sistema busca reducir la carga fiscal de las importaciones , reforzar sus finanzas y limitar el margen para el acopio, la reventa y el mercado irregular generado por la diferencia entre los precios internos y los internacionales. El precio referencial deberá ajustarse conforme a la metodología que establezca el Ministerio de Hidrocarburos y Energías. El Ejecutivo también ha abierto espacio al sector privado . El Decreto Supremo 5644, aprobado el 29 de junio, autorizó de forma excepcional a personas y empresas públicas o privadas a importar derivados del petróleo tanto para comercializarlos como para consumo propio, con la intención de ampliar las vías de suministro y reducir la presión sobre YPFB.

Bolivia intenta pasar de una respuesta de emergencia ante las filas a una reforma del modelo energético que recupere producción y reduzca importaciones Un problema que va más allá de las gasolineras La crisis también ha dejado al descubierto las limitaciones de la infraestructura. YPFB ha reconocido que el incremento de las importaciones obligó a utilizar un sistema de almacenamiento y logística que no se había adaptado al nuevo volumen de combustibles procedentes del exterior. Entre 2023 y 2025, además, algunos tanques operaron con niveles muy bajos, un problema que posteriormente contribuyó a los episodios relacionados con la calidad de la gasolina. Las autoridades bolivianas plantean ahora una reforma más amplia del modelo, con cambios regulatorios destinados a atraer inversión privada hacia la exploración y producción de hidrocarburos , aumentar la actividad de las refinerías y reducir progresivamente la dependencia exterior.

El Gobierno trabaja también en una nueva legislación energética que contempla hidrocarburos, electricidad, energías renovables y litio. Mientras estas reformas avanzan, las filas en las estaciones de servicio siguen siendo el recordatorio más inmediato de una transformación iniciada años atrás: Bolivia ha pasado de disponer de una potente industria productora y exportadora de hidrocarburos a depender de las importaciones para cubrir una parte mayoritaria de su consumo de combustibles líquidos. El desafío de YPFB ya no consiste únicamente en garantizar gasolina o diésel durante los próximos días, sino en recuperar una capacidad productiva suficiente para que las crisis de abastecimiento dejen de convertirse en un problema recurrente.