Ana Patricia Gámez continúa viviendo una etapa bastante complicada luego de su divorcio con Luis Carlos Martínez luego de 11 años de matrimonio. La situación parece estar llevando más tiempo por los desacuerdos de ambas partes, pero la presentadora de televisión intenta tomarlo con buen humor. Mostrándose empática, se ha ofrecido a ayudar a "una amiga" a buscar joyerías en donde puedan comprarle el anillo de compromiso y la alianza de bodas, mismos que ya no tendrían el mismo valor sentimental por el que los conservaba. Con tono irónico, Ana Patricia explicó: "¿Quién conoce en Miami una joyería que compra anillos de matrimonio usados ya sea el paquete completo junto con la argolla?".
Procedió a explicar: "Tengo esta amiga que tiene su anillo que ya no lo necesita, que necesita pagar ciertos gastos y esta es una muy buena opción porque supuestamente el anillo vale más de 30 mil dólares". Según comenta, "me platicó que su pareja en aquel momento le dijo que era un anillo muy especial, que si el diamante, el corte, bueno todo muy especial, así como la pedida de matrimonio de ella, que me platicó que era como de película". Fue cuando explicó que el anillo no tiene ese valor sentimental para ella y además necesita el efectivo para solventar algunos gastos. Ana Patricia aseguró que su "amiga" tiene el certificado y que podría llevar en persona porque "había algo raro" con el documento. "Creo que le dijeron que valía cierta cantidad, pero luego otra, no sé, pero un experto en diamantes le puede decir".
Por supuesto que en las respuestas encontró la ayuda de algunas personas y otras más que aplauden que su "amiga" se deshaga de esas joyas para pagar los gastos de una separación que, con el tiempo, la hará más feliz. La distancia en el mismo hogar Fue hace un año cuando Ana Patricia Gámez hizo oficial su separación de Luis Carlos Martínez, el padre de sus hijos Giulietta y Gael. El proceso no ha sido sencillo por las peticiones que él hace de forma legal, en las que pide beneficios económicos, además de quedarse con la casa familiar, en donde los cuatro continuaban viviendo a pesar de la ruptura personal. A principios de julio, detalló que la convivencia con el padre de sus hijos ya no era cercana, incluso antes de tomar caminos separados: “Yo vivía en la misma casa, pero en cuartos separados.
Yo casi toda la vida dormí con mi hija y él con el niño", dijo a sus compañeros de Hoy Día (Telemundo). "“Cuando los hijos comienzan a pasar de ser bebés uno quiere dormir con ellos y sí va alejando a la pareja", añadió. Aquella dinámica familiar parecía ir bien, pero en realidad reflejaba una distancia en el matrimonio, tal como se lo hizo ver Penélope Menchaca durante la charla.