Así funciona este invento basado en un sensor integrado en las baterías, muy económico, que evita la fuga térmica y las posibles explosiones

Así funciona este invento basado en un sensor integrado en las baterías, muy económico, que evita la fuga térmica y las posibles explosiones

Coches Eléctricos Así funciona este invento basado en un sensor integrado en las baterías, muy económico, que evita la fuga térmica y las posibles explosiones MicroSensOil es un microsensor que analiza evidencias prematuras del desgaste de la batería para prevenir los incendios. El MicroSensOil analiza la batería antes de que se produzca una fuga térmica. Híbridos y Eléctricos 20/08/2026 07:00 Actualizado a 20/08/2026 07:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora La seguridad de las baterías de litio continúa siendo uno de los mayores desafíos para la expansión definitiva del vehículo eléctrico porque, aunque los incendios son poco frecuentes cuando se producen suelen estar asociados a un fenómeno especialmente peligroso: la fuga térmica o thermal runaway , una reacción en cadena que provoca un aumento descontrolado de la temperatura y que puede terminar en un incendio o incluso en una explosión. Con el objetivo de anticiparse a ese escenario, un grupo de investigadores del Tecnológico de Monterrey (México) ha presentado MicroSensOil, un microsensor que, en lugar de vigilar únicamente el comportamiento eléctrico de la batería, analiza también las señales químicas que aparecen durante las primeras fases de su degradación, cuando todavía no existen síntomas visibles de un fallo. El sensor identifica compuestos que indican el deterioro. Anticiparse al fallo La idea parte de una premisa sencilla: las baterías no dejan de deteriorarse desde el primer ciclo de carga y descarga, pero ese envejecimiento genera alteraciones químicas mucho antes de que se reflejen en parámetros como la temperatura, el voltaje o la corriente.

Detectar esos primeros indicios permitiría intervenir antes de que el problema evolucione hacia una avería grave. “Los parámetros eléctricos nos dicen cómo se comporta la batería cuando ya hay un efecto visible, pero no necesariamente nos permiten ver lo que ocurre a nivel químico en etapas tempranas”, explica el doctor Javier Izquierdo Reyes , profesor e investigador de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey. “Antes de que una batería falle de forma evidente, se producen cambios químicos internos que dejan señales en los aceites refrigerantes. De eso se trata nuestra investigación: queremos leer la huella fisicoquímica del envejecimiento de las baterías”, añade. Precisamente ahí entra en juego MicroSensOil, utiliza un dispositivo microfluídico capaz de analizar pequeñas muestras del aceite refrigerante que circula alrededor de las baterías. Durante el proceso de degradación, determinados gases y compuestos químicos pasan al fluido de refrigeración, convirtiéndolo en una especie de historial del estado interno de la batería.

El sensor identifica esos compuestos antes de que el deterioro tenga consecuencias sobre el rendimiento del vehículo y, de esta forma, los operadores o fabricantes podrían planificar el mantenimiento, sustituir componentes deteriorados o modificar las condiciones de funcionamiento mucho antes de que aparezca una situación de riesgo. David Ramírez Ríos , líder del proyecto, comenta: “El objetivo es pasar de un mantenimiento reactivo a uno verdaderamente predictivo. Si podemos detectar señales tempranas de degradación, es posible tomar decisiones informadas: desde ajustes operativos hasta el reemplazo oportuno de componentes, evitando riesgos mayores”. Más eficiente y barato Además de mejorar la seguridad, el proyecto pretende reducir considerablemente los costes de este tipo de análisis.

En la actualidad, estudiar el estado químico de los aceites refrigerantes suele requerir equipos de laboratorio especializados, grandes volúmenes de muestra y procedimientos relativamente complejos. Pero los investigadores plantean una solución mucho más compacta gracias al uso de técnicas de microfabricación y manufactura aditiva. El dispositivo integra canales microscópicos, electrodos y sistemas de análisis capaces de trabajar con cantidades mínimas de aceite, reduciendo tanto el tiempo como el coste de las pruebas. Según el equipo responsable, la tecnología podría llegar a ser entre 10 y 100 veces más económica que los métodos convencionales de laboratorio, lo que facilitaría su implantación tanto en la industria del automóvil como en otros sectores donde también se emplean baterías de litio o sistemas de refrigeración mediante fluidos: transformadores eléctricos, bancos de almacenamiento energético, maquinaria industrial e incluso determinados dispositivos del ámbito sanitario.

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