Warner Bros. Leer en la aplicación Batman intimida. Ese traje negro, esa capa y ese sentido de la justicia contagia a los que tiene a su alrededor. O al menos eso es lo que hemos aprendido de un estudio llevado a cabo en abril de 2025 por el Departamento de Psicología de la Università Cattolica del Sacro Cuore (Milán) que dice que somos más propensos a ceder nuestro asiento a una embarazada si el mismísimo Hombre Murciélago está presente en el vagón de metro en el que viajamos.
Varios profesores del centro querían saber cómo un evento inesperado puede fomentar conductas prosociales en entornos públicos como el metro de Milán. Los resultados fueron, cuanto menos, curiosos. El 67% de los pasajeros cede su asiento a una embarazada si Batman está presente. Si no está, solo lo hace un 37% El estudio titulado Unexpected events and prosocial behavior: the Batman effect analiza cómo los eventos inesperados y novedosos que rompen la monotonía de la vida diaria pueden actuar como catalizadores de conductas prosociales (el acto de ayudar a otros).
Los autores plantearon que estas situaciones interrumpen los patrones automáticos de atención de las personas, incrementando la conciencia sobre su entorno y haciéndolas más sensibles a las necesidades de los demás. ¿Cómo lo pusieron a prueba? Una investigadora, simulando estar embarazada mediante una prótesis en el vientre, subía al metro junto con un observador que no interactuaba con ella. En la condición experimental, a la embarazada sumaron a otro investigador vestido de Batman (con capa, logotipo y capucha, pero sin máscara completa en el rostro para evitar asustar a los pasajeros) que entraba por otra puerta a unos tres metros de distancia, sin interactuar en ningún momento con la mujer embarazada Evaluaron si un elemento inusual - eligieron un actor disfrazado de Batman - aumentaba la probabilidad de que los pasajeros de un vagón de metro le cedieran el asiento a una mujer aparentemente embarazada. Los resultados revelaron un incremento notable: el 67.21% de los pasajeros ofreció su asiento cuando Batman estaba presente, en comparación con solo el 37.66% en el grupo de control (donde no había superhéroe) .
Curiosamente, el 43.75% de las personas que cedieron su asiento en la condición con Batman afirmaron no haberlo visto. Esto sugiere que la interrupción en la rutina puede fomentar la amabilidad de forma inconsciente o propagarse de manera interpersonal mediante el "contagio social" entre los pasajeros del vagón.