La vida doble del falso médico que masacró a toda su familia tras ser descubierto

La vida doble del falso médico que masacró a toda su familia tras ser descubierto

Jean-Claude Romand construyó una gigantesca farsa desde su juventud en Francia. Tras faltar a un examen de segundo año de Medicina en 1975, mintió a sus padres al decir que aprobó. Desde ese instante sostuvo una fachada impecable para que todos creyeran en su brillante carrera académica . Según una detallada reconstrucción del medio argentino La Nación , el impostor acudía a diario a las aulas y pasillos universitarios .

Compraba fotocopias, repasaba temarios con su prometida Florence y asistía a los pasillos en días de prueba. Utilizó la excusa de un supuesto cáncer para renovar su matrícula repetidamente en el mismo curso sin rendir exámenes ni hacer prácticas. En 1984 anunció su graduación y boda con Florence, nadie sospechaba nada. Luego su mentira aumentó: dijo que trabajaba como investigador en la Organización Mundial de la Salud en Ginebra .

Para sostener el engaño, vestía de traje, llevaba maletín y obtenía pases de visita. Entraba a la sede internacional, asistía a conferencias, leía en la biblioteca y recogía folletos oficiales para mostrarlos a sus allegados. Sede de la Organización Mundial de la Salud (OMS) tomada en Ginebra, Suiza, el 23 de enero de 2025 Robert Hradil / Gettyimages.ru El falso médico residía junto a su familia en Prévessin, un poblado francés situado a solo unos minutos de la frontera con Suiza. Cada mañana conducía hacia Ginebra o tomaba la autopista hacia cafeterías lejanas.

Allí pasaba horas leyendo periódicos o durmiendo en su automóvil, mientras que en ocasiones simulaba viajes a congresos internacionales y se alojaba en hoteles cercanos al aeropuerto. Para financiar su elevado nivel de vida y comprar vehículos de alta gama, diseñó un esquema de estafa piramidal. Recibió los ahorros de sus padres, suegros y tíos bajo el pretexto de abrir cuentas bancarias en Suiza con un supuesto retorno anual del 18 %. Además, vendió un apartamento regalado por su familia para sostener los gastos corrientes.

Con parte del dinero defraudado mantuvo una relación con su amante Corinne en París, a quien llenaba de lujos , cenas costosas y joyas. Pese a los obsequios, ella declaró que nunca se enamoró de él por considerarlo un hombre triste. Sin embargo, Romand sí se ilusionó pero también la convenció de entregarle sus ahorros para supuestas inversiones familiares. Se descubre la farsa El colapso de la farsa comenzó cuando Corinne exigió la devolución urgente de su capital.

Él le había argumentado que otra vez estaba enfermo del cáncer que le afectó en su etapa de universitario y ella sospechaba que no recuperaría su dinero. Al mismo tiempo, el presidente de la junta escolar buscó a Romand por su supuesta labor en la OMS y constató que no figuraba en los registros oficiales . Este tercero le comentó la irregularidad a Florence, por lo que se presume que ella encaró a su marido sobre el engaño, aunque no existe certeza. Al verse acorralado, el sujeto planeó masacrar a todos sus familiares.

El 9 de enero de 1993 , Romand atacó brutalmente a su esposa Florence dentro de su casa en Prévessin. Aprovechó que ella dormía para propinarle múltiples golpes en la cabeza con un rodillo de repostería. Tras el ataque, lavó el utensilio de cocina y lo colocó de nuevo en su sitio sin mostrar alteración alguna. Elementos recuperados de la casa del asesino tras el incendio que provocó él mismo Gettyimages.ru A la mañana siguiente, engañó a sus dos pequeños hijos, Caroline y Antoine, al decirles que su madre dormía.

Miró dibujos animados con ellos durante media hora antes de simular que les tomaría la temperatura por una supuesta fiebre. Hizo subir a la niña al dormitorio, colocó una almohada sobre su cabeza y le disparó con una carabina; de inmediato repitió el procedimiento con su hijo. Al mediodía se trasladó a la casa de sus padres en Clairvaux y almorzó con ellos. Tras la comida, pidió a su padre subir al piso superior para ver un asunto y le disparó dos veces por la espalda.

Luego llamó a su madre para ejecutarla de frente y mató también al perro de la familia porque, según su versión, su hija Caroline lo amaba y debía estar con ella. Esa misma noche se reunió con Corinne en París e intentó asesinarla en una zona boscosa apartada de la autopista. La mujer logró salvar su vida tras rogarle desesperadamente que tenía dos hijas. Sorprendentemente, Romand detuvo el ataque , pidió perdón y culpó a su supuesto cáncer al señalar que lo estaba enloqueciendo.

Final de su macabro plan El agresor retornó a Prévessin, donde yacían los cadáveres de su esposa e hijos. Permaneció varias horas en la vivienda frente a la televisión antes de iniciar la fase final de su plan . Durante la madrugada del 11 de enero, esparció gasolina en la planta alta y tomó somníferos, que estaban vencidos, antes de prender fuego al inmueble. El humo de las llamas provocó su asfixia parcial, hecho que lo impulsó a arrastrarse hacia la ventana.

Los bomberos locales acudieron tras la alerta de unos recolectores de basura y lo rescataron con vida en estado de inconsciencia. En pocas horas, los médicos lograron estabilizarlo mientras la policía descubría la dantesca escena familiar. Imagen de la casa en Prévessin tras el incendio provocado por Romand Gettyimages.ru Las autoridades desmantelaron la mentira en tiempo récord al confirmar la ausencia de registros laborales en Suiza . A decenas de kilómetros hallaron los cuerpos sin vida de sus padres, lo que confirmó un plan de exterminio organizado.

La noticia conmocionó a la opinión pública internacional por la frialdad del falso médico. En junio de 1996 se celebró el juicio oral contra el asesino e impostor. Durante la audiencia final, Romand pidió perdón a los familiares fallecidos por destruir sus vidas y mantener la cadena de mentiras. Las investigaciones judiciales demostraron la premeditación de cada uno de los crímenes cometidos .

Reclaman la pena capital para la "bella" surcoreana que mataba hombres con ayuda de ChatGPT El 2 de julio de 1996, el tribunal lo condenó a cadena perpetua con un plazo de cumplimiento efectivo de 22 años. Sin embargo, tras cumplir 26 años en prisión, obtuvo la libertad condicional el 28 de junio de 2019. Ya fuera de la cárcel, ingresó a una abadía benedictina para iniciar su reinserción. Ahora, el brutal asesino, reside en una pequeña localidad en la región del Loira, donde vive bajo un anonimato absoluto y en el que seguramente nadie tiene idea del macabro personaje que convive diariamente cerca de ellos.