Dos días con The Duskbloods: el exclusivo de FromSoftware para Nintendo Switch 2 tiene potencial para conquistar, tanto si disfrutas de las invasiones... como si las detestas

Dos días con The Duskbloods: el exclusivo de FromSoftware para Nintendo Switch 2 tiene potencial para conquistar, tanto si disfrutas de las invasiones... como si las detestas

Hemos jugado a The Duskbloods, el nuevo juego de FromSoftware para Nintendo Switch 2, y entrevistado a su director, Hidetaka Miyazaki, y en estas impresiones os contamos todo lo que necesitáis saber. Mañana, unos cuantos afortunados se transformarán en Conversos de Sangre para dar los primeros pasos en el mundo de The Duskbloods, el nuevo juego de FromSoftware para Nintendo Switch 2. Pero si no habéis sido seleccionados para el Network Test o simplemente queréis saber con antelación qué esperar del nuevo trabajo de los autores de Dark Souls, Bloodborne, Sekiro y Elden Ring, habéis venido al lugar adecuado. Porque Hobby Consolas fue uno de los pocos medios en todo el mundo que tuvo la oportunidad de asistir a una sesión de prueba de The Duskbloods en Japón, nada menos que en las oficinas de FromSoftware.

Durante dos días pudimos probar en profundidad el juego exclusivo de Switch 2, concretamente, la misma prueba de red que estará disponible a partir de mañana. Por si eso no lo convirtiese ya en una ocasión muy especial, también tuvimos la oportunidad de entrevistar a su director, Hidetaka Miyazaki, padre del subgénero soulslike y una de las figuras más importantes e influyentes de la industria del videojuego en la última década. Miyazaki resolvió todas las dudas que nos quedaron tras jugar y, además, desveló varias cosas muy interesantes que no vais a ver en el Network Test. Y lo más importante que resolvió tanto esta sesión de juego como el propio Miyazaki, es la duda que seguro que muchos tenéis: ¿cómo puede un juego orientado al PvP convencer a todos esos seguidores de los Souls que prefieren evitar el combate contra otros jugadores? (Y entre los que, por cierto, me incluyo).

Pues muy sencillo: en The Duskbloods, puedes ganar partidas ignorando por completo al resto de participantes y, a grandes rasgos, jugando exactamente como jugarías a otros títulos de From. ¿Como es eso posible? Vamos a descubrirlo en estas impresiones. Los Conversos de Sangre y la historia de The Duskbloods The Duskbloods nos pone en el papel de un Converso de Sangre, individuos con habilidades sobrehumanas arrastrados desde distintas épocas para enfrentarse en batallas a muerte de las que sólo puede salir un vencedor. Los Conversos vienen a ser las clases de The Duskbloods.

En la prueba que jugamos (y en el Network Test) hay un total de seis personajes diferentes, pero nos confirmaron que habrá más de diez Conversos de Sangre en la versión final. Al venir de distintos puntos en el tiempo, los Conversos exhiben apariencias y poderes de lo más variopintos, de ahí que haya un personaje que parece sacado de la época victoriana, pero también una guerrera de estilo oriental, un buzo steampunk o un noble... que se transforma en velociraptor. Todos los Conversos de Sangre cuentan con un arma para ataques físicos, otra para ataques a distancia y varias habilidades con un pequeño tiempo de espera tras su uso. Además, todos pueden realizar triples saltos, esquivas aéreas y no consumen aguante al atacar; dentro de la fórmula Souls, The Duskbloods es sin ninguna duda el juego con mayor movilidad de todos los realizados por FromSoftware.

Además y, como su nombre ya insinúa, todos los Conversos tiene la capacidad de beber la sangre de sus enemigos. Se trata del habitual movimiento de ejecución de los juegos de From, con la particularidad de que en The Duskbloods, además de hacer mucho daño, también recupera salud. Y no sólo eso; si bebemos la sangre de los enemigos controlados por la máquina, estos pasan a estar bajo nuestras órdenes y nos ayudan en combate. Como ya veis, todos los personajes comparten una serie de elementos en común, pero a la hora de jugar cada Converso es un mundo y se siente muy distinto a los mandos.

Por poner un ejemplo, uno tiene una espada y una pistola automática, mientras que otro tiene un hacha y un hechizo de fuego a modo de lanzallamas. También hay un Converso que es básicamente un francotirador, otro que sería el equivalente al clásico hechicero, otro que puede recuperar salud tras recibir daño al más puro estilo Bloodborne, otro que puede tomar el control de varios enemigos de golpe... En fin, ya os hacéis una idea de que hay mucha variedad y para todos los gustos. Y aunque en esta sesión todos los personajes tenían un equipo "fijo", Miyazaki nos contó que en la versión final del juego será posible personalizar las armas y las habilidades de los Conversos.

Tras jugar con todos ellos, hubo un par que destacaron por encima de los demás, pero creo que es muy pronto para hablar de parches de equilibrio porque ya sabemos cómo funcionan las cosas en estos juegos; mañana, la gente descubre algo nuevo y el personaje que parecía más flojo se convierte en el más roto de todos. No voy a meterme demasiado en temas de lore porque, sencillamente, no hubo tiempo para ponerse a leer todas las descripciones, pero si sois fans de la forma con la que los juegos de From afrontan la narrativa, podéis estar tranquilos porque The Duskbloods sigue exactamente la misma línea. De hecho, nos contaron que las historias de los personajes progresarán de una forma similar a lo visto en Elden Ring: Nightreign. El propio Miyazaki ha sido el principal responsable de la creación de este nuevo universo y sus personajes, así que el sello de calidad está más que garantizado.

En el pasado, Miyazaki ha confesado ser un gran fan de Sueño del Fevre, la novela de vampiros y barcos de vapor escrita por George R.R. Martin. Y viendo lo que propone The Duskbloods, no sería descabellado pensar que el nipón está usando la obra del escritor como principal fuente de inspiración. La importancia de la Virtud: así son las partidas de The Duskbloods Pero "dejémonos de historias" y habemos de lo importante: cómo se juega a The Duskbloods.

En las partidas, denominadas "Batallas Crepusculares", ocho jugadores se enfrentan todos contra todos en un mismo y enorme mapa. El mapa donde jugamos, apodado "Ciudad Lowanro", se componía de zonas muy diferentes: desde calles de estilo victoriano hasta grandes catedrales (campanario incluido), pasando por pantanos, catacumbas y cloacas. Lo mejor de todo es que, pese a su gran tamaño, bastaron un par de partidas para hacernos una buena idea de la disposición del mapa y empezar a movernos con soltura, demostrando una vez más que FromSoftware tiene los mejores diseñadores de niveles de todo el sector. Y esto es sólo un mapa, pues también nos confirmaron que en la versión final del juego habrá tres mapas distintos.

Cada partida se compone de tres fases diferentes y una ronda final en la que los tres mejores jugadores luchan a muerte en un espacio reducido para alzarse con la victoria. A lo largo de cada fase, vamos obteniendo experiencia y subiendo de nivel, así como mejorando las habilidades, desbloqueando nuevas o incluso otorgándole efectos de estado a las armas. Vamos, que viene a ser la experiencia habitual de un juego de From, condensada en partidas de unos 30-40 minutos. El PvP es el corazón de The Duskbloods, de eso no cabe ninguna duda, pues el objetivo principal es ser el último jugador en pie.

Pero el nuevo juego de FromSoftware está diseñado de tal manera que puedes alcanzar la ronda final sin haber cruzado espadas con ningún otro Converso. Y aquí es donde entra en juego el sistema de Virtud. A grandes rasgos, se trata de un sistema de puntos; matar a otros jugadores da puntos, por supuesto, pero también hay muchas otras cosas que otorgan Virtud... y no todas implican enfrentarse a Conversos. Por ejemplo, en ciertos lugares de los mapas hay unas llamas de color morado que otorgan puntos de Virtud al primer jugador que interactúa con ellas.

También se obtiene Virtud por ser el jugador que más monstruos y objetos ha recogido durante la partida. Y si pelamos y derrotamos a un Intruso, que es el nombre que reciben los jefes en The Duskbloods, también obtenemos puntos de Virtud. Y al final, eso es lo más importante. No ser el jugador más hábil en el PvP o el que más Conversos ha derrotado, sino el que más puntos tiene.

De ahí que sea posible plantarse en la ronda final sin haber matado a ningún otro jugador. Es más, aunque el PvP es importante, The Duskbloods incluye una serie de mecánicas de juego que están precisamente pensadas para que las partidas no se conviertan en batallas campales. En cualquier momento, cuando vemos a otro jugador, podemos mandarle una petición para forjar una alianza. Alianza que suele ser beneficiosa para ambos de cara a conseguir Virtud y que se mantiene hasta la ronda final (en caso de llegar), donde los amigos pasan a ser inevitablemente enemigos...

Aunque, al ser un duelo de tres jugadores, nada ni nadie impide que dos de ellos vayan a por el tercero para convertir la fase final en un auténtico uno contra uno. El propio juego promueve las alianzas mediante los Estigmas, un sistema que afecta a la relación con otros jugadores marcando un objetivo opcional desde el inicio de la partida; en algunos casos, nos marca a otro jugador como nuestra Némesis y, si logramos derrotarlo, obtenemos puntos extra de Virtud. Pero, en otros casos, el Estigma puede invitarnos a buscar a otro jugador para proponerle una alianza o, incluso, en el caso del llamado "Almas gemelas", el objetivo es encontrar a nuestro/a amante y proponerle matrimonio... hincada de rodilla y flores incluidas. Los jefes de The Duskbloods también tienen un importante componente cooperativo, porque cuando cualquier jugador entabla combate contra un Intruso, todos los jugadores de la partida son informados y pueden desplazarse inmediatamente hasta el lugar para trata de derrotar al jefe.

Son rivales bastante duros para un solo jugador, pero las recompensas por vencerlos suelen merecer la pena, de ahí que sea importante unir fuerzas con otros Conversos... ...pero también con NPCs, pues The Duskbloods incluye un sistema similar a las invocaciones de ceniza de Elden Ring. En todas las partidas, hay una serie de puntos desde los que podemos solicitar los servicios de una criatura que nos acompaña en todo momento e incluso sube de nivel y gana nuevas habilidades al combatir a nuestro lado. Estas criaturas pueden estar centradas en el ataque o en el apoyo y se clasifican según una tier list, de manera que hay algunas bastante más útiles que otras. Me parece una idea muy de juego multijugador clásico, algo así como encontrar el lanzacohetes en Quake.

Como ya estáis viendo, hay mucho que procesar en The Duskbloods. Es indudablemente un juego de FromSoftware, pero hay una cantidad enorme de nuevas ideas y sistemas que debemos conocer a la perfección si queremos tener alguna oportunidad de ganar. Ya os advierto que durante las primeras partidas es inevitable sentirse un poco perdidos ante tantas ideas nuevas y no tener muy claro si estamos haciendo lo correcto para progresar. De hecho y, como ya pasaba en Nightreign, The Duskbloods es la clase de juego donde el conocimiento y la toma de decisiones sobre la marcha son clave.

Debemos analizar la partida constantemente para determinar si nos interesa subir de nivel para ser más fuertes o "farmear" puntos de Virtud para no quedarnos atrás, así como decidir qué fuentes de puntos de Virtud son las que más nos interesan en función de nuestra posición en el mapa, fase en la que nos encontramos, tiempo hasta que termine y puntos del resto de jugadores. Hay mucha estrategia en todo momento. Y uno de los aspectos más interesantes es lo rápido que pueden cambiar las cosas en mitad de una partida. Puede que terminemos la primera fase en última posición y, en las siguientes, le demos la vuelta por completo a la situación y nos coloquemos en primera (es verídico; me pasó en varias ocasiones).

Esto se debe a que las partidas también añaden un componente multijugador con un toque más clásico en forma de Rituales y Eventos. Los Rituales tienen lugar al final de la segunda y tercera fase y son arenas de combate donde los jugadores pueden entrar para conseguir un gran número de puntos de Virtud de dos formas distintas: eliminando a otros jugadores o reclamando y protegiendo zonas designadas. Como veis, tenemos de nuevo la dos opciones: PvP o PvE. Y lo mejor de todo es que no estamos obligados a participar en el Ritual; hubo ocasiones en las que iba tan sobrado de puntos, que preferí quedarme fuera, a lo mío, en lugar de entrar a la contienda que se celebraba en su interior.

Por su parte, los Eventos animan las cosas en las fases finales añadiendo situaciones muy diferentes. Una carta de tarot (con ilustraciones chulísimas, por cierto), nos avisa de lo que nos vamos a encontrar; puede que sea una lluvia de estrellas, que caen en puntos concretos del mapa y otorgan puntos de Virtud al jugador que las recoge y conserva hasta la siguiente fase. Puede que sea una plaga de esferas de sangre, unas criaturas que, al ser derrotadas, mejoran las habilidades de nuestro personaje. O puede que el evento consista en que todos los Conversos empiezan la fase con un mando en su inventario que permite solicitar un ataque aéreo sobre otros jugadores.

Probablemente, otra de las grandes preguntas que muchos tenéis en la cabeza tiene que ver con el apartado técnico de The Duskbloods... Y tengo que decir que me ha sorprendido muy gratamente en este aspecto. Han conseguido trasladar la fidelidad visual de los últimos juegos del estudio a Nintendo Switch 2 manteniendo un buen nivel de rendimiento. Es difícil determinar los números exactos a ojo, pero diría que se mueve en torno a los 40fps sin caídas pronunciadas en modo TV (no fue posible jugar en portátil).

Eso sí, hay un detalle que de primeras choca bastante: existe una especie de retardo al saltar, como si hubiese input lag al pulsar el botón de salto. Puede resultar un poco molesto, pero tras varias partidas te acabas acostumbrando. Y, lo que es más importante: estoy convencido de que se trata de una decisión deliberada, pues el resto de acciones no presentan ningún tipo de input lag. Lo que más destaca del apartado visual, como de costumbre, es la dirección artística, apostando por un estilo oscuro inspirado en el Londres victoriano que por momentos nos hace sentir como si estuviéramos de vuelta en Yharnam.

La imponente arquitectura de los edificios y las puestas de sol consiguieron dejarnos con la boca abierta. El Sueño del Fevre de Hidetaka Miyazaki Entiendo que The Duskbloods pueda dar un poco de vértigo e incluso generar algo de rechazo entre los habituales de los Souls. Como decía al principio, yo no soy la clase de jugador que busca el PvP en estos juegos. Y, como yo, muchos de los allí presentes compartían este sentimiento... incluido Miyazaki.

Pero, tras dos días jugando, cualquier atisbo de duda o rechazo se ha disipado por completo. The Duskbloods ofrece tantas opciones y formas distintas de progresar, que tiene potencial para conquistar a todos los jugadores de los Souls, independientemente de sus preferencias al jugar. Es más, mi mayor pega con el juego era que la ronda final de las partidas fuese un jugador contra jugador contra jugador. Me parecía un poco extraño que se diesen tantas posibilidades para llegar hasta ahí sin enfrentarse a nadie... y que al final todo se resolviese en un combate de pura habilidad.

Pero, de nuevo, Hidetaka Miyazaki tenía la respuesta: si bien es así en la prueba de red, en la versión final de The Duskbloods habrá varios tipos de ronda final, siendo una de las variantes un combate contra un jefe (distinto a los Intrusos) en el que los tres finalistas unirán fuerzas como colofón para la partida. Como en Nightreign, vaya. La gran diferencia y la gran ventaja que le veo a The Duskbloods frente al juego multijugador de Elden Ring, es que aquí no es indispensable tener a un par de amigos con los que jugar. Al revés: la experiencia, al tener un carácter competitivo, es más divertida con desconocidos.

Y las sensaciones habituales de los Souls se ven potenciadas: esa euforia que todos hemos sentido al derrotar a un jefe, aquí es aún más intensa por el hecho de ser un juego multijugador. Mentiría si dijese que no llegué a todas las rondas finales con las manos temblando de emoción y nervios. Y cuando conseguí alzarme vencedor, fue como ver a España ganar el mundial. Pero lo mejor que puedo decir ahora mismo de The Duskbloods es que tras dos días muy intensos jugando, salí de las oficinas de FromSoftware deseando echar otra partida.

Menos mal que mañana por fin voy a poder hacerlo... y vosotros también.