El extraño negocio de los conciertos de Bruno Mars: otros espectáculos en los que también se pagó por no ver nada

El extraño negocio de los conciertos de Bruno Mars: otros espectáculos en los que también se pagó por no ver nada

Pagar una entrada para un concierto suele implicar lo evidente de poder ver al artista. Pero la industria musical está cambiando, sobre todo a nivel de espectáculos en directo, explorando nuevas fórmulas con entradas que permiten acceder al recinto y escuchar el espectáculo, pero sin ver el escenario. Así lo ha hecho Bruno Mars, convirtiéndose en el último caso en generar debate por este tipo de prácticas, en su reciente concierto en Wembley. Allí, Ticketmaster llegó a ofrecer entradas identificadas como “No View / Audio Only” por 58,35 libras, unos casi 70 euros, que permitían estar dentro del estadio, pero sin visión del escenario ni de las pantallas.

Y lo más interesante es que no se trata de una ocurrencia aislada, ya que hay más casos idénticos. Beyoncé y Taylor Swift Beyoncé ya utilizó una fórmula prácticamente idéntica durante su Renaissance World Tour en 2023 y Taylor Swift hizo algo parecido en la recta final de The Eras Tour. Por tanto, vemos que cuando un concierto se agota, incluso los lugares desde los que no se puede ver el espectáculo pueden comercializarse y ser rentabilizados, vendidos a espectadores que están locos por decir que fueron al concierto de su artista favorito. El precedente más claro es el de Beyoncé.

Durante la etapa estadounidense de su Renaissance World Tour, en 2023, aparecieron entradas catalogadas como “listening only” para determinadas localidades situadas detrás del escenario. El precio rondaba los 157 dólares y el comprador sabía que no tendría visión directa de la artista ni del espectáculo. La polémica, como es normal, saltó al instante. No tanto porque existieran localidades con mala visibilidad, algo habitual en grandes estadios, sino porque directamente hablamos de falta de visión total, y aun así se estaba vendiendo la entrada.

De hecho, se promocionaba como tal tipo de ticket. La diferencia es importante, ya que una entrada con visibilidad reducida puede deberse a una columna, una torre de sonido o a la propia estructura del escenario. Ticketmaster reconoce actualmente categorías como No Stage View, Video View o Listening Only para identificar localidades desde las que directamente no se ve el escenario. Taylor Swift llevó el concepto un paso más allá en 2024.

Durante los últimos conciertos de The Eras Tour en Vancouver se pusieron a la venta entradas de escucha sin visión del escenario. Las localidades estaban situadas detrás de la estructura y permitían «asistir» al concierto fundamentalmente a través del sonido y del ambiente del estadio. En este caso, además, el precio era bastante más bajo que las entradas normales: alrededor de 15 dólares canadienses, lo que hacía que la propuesta resultase mucho más atractiva para determinados fans. Algunas de aquellas entradas incluso llegaron posteriormente al mercado de reventa, por lo que generaron mucho interés.

Otros precedentes Y no es algo exclusivo del pop. En el mundo de la música clásica existen desde hace años localidades denominadas listening only. El Teatro del Maggio Musicale Fiorentino, por ejemplo, incluye en su programación localidades de este tipo a precios reducidos, junto a otras con visibilidad limitada. En este contexto la diferencia es evidente, ya que el espectáculo puede disfrutarse fundamentalmente a través de la música y la acústica de la sala.

El caso de Bruno Mars resulta especialmente interesante porque demuestra que el producto no es necesariamente la calidad del sonido. El comprador está pagando también por estar allí. En el caso de Wembley, la categoría No View / Audio Only apareció durante una gira con una demanda enorme. El estadio acogió seis conciertos de Bruno Mars y las entradas se agotaron, por lo que la organización siguió vendiendo localidades que, en otras circunstancias, no se habrían puesto a la venta.