Líder y capitán Raphinha

Líder y capitán Raphinha

Cuando las luces del Spotify Camp Nou se atenuaron y todos los aficionados ya se habían marchado, Raphinha (29 años) entró al campo con su hijo, Gael. Después de que el niño condujera el balón pequeño desde la línea de banda y marcara, ambos hicieron la celebración del padre. Raphinha ya la había hecho en esa misma área un rato antes, tras anotar un penalti que él mismo había provocado. El brasileño justificó a lo largo de los tres minutos que duró su discurso en la previa y en los siguientes 45, ya con el partido comenzado, por qué llevará el brazalete.

Con el micrófono, mandó un mensaje de apoyo a Roony Bardghji y felicitó a los campeones del mundo. En el recuerdo al lesionado le salió la vena de capitán. "Roony es uno de los nuestros. Y de los nuestros tenemos que cuidar siempre", dijo. En tercer lugar, dio la bienvenida a los nuevos fichajes.

Dejó una frase que define su manera de ver y vivir el fútbol. “Vestir esta camiseta y llevar este escudo es una responsabilidad muy grande, pero es de lo más bonito que he vivido en mi vida”, comentó a los recién llegados. La pasión en su discurso se trasladó después al terreno de juego. Raphinha demostró estar a un ritmo superior al de la media de sus compañeros, que todavía sienten en las piernas el peso del mes de agosto. Lo habitual es alcanzar un estado físico óptimo superadas las primeras jornadas de Liga.

Sin embargo, Raphinha parece ser el de siempre. Desde el sector izquierdo, el capitán estuvo incansable en sus insistentes desmarques de ruptura. Trató de alimentar de balones a Hamza Abdelkarim, lo probó desde lejos, participó en la jugada del primer gol y marcó después el segundo. Generó el penalti tras intuir un mal control del central y anticiparse.

No falló desde los once metros. De hecho, nunca ha errado un penalti como futbolista del Barcelona. Su máxima que le ayuda a mantener la racha es no repetir nunca un lanzamiento al mismo lado. Tras perderse el tramo crucial de curso, como los cuartos de final de Champions ante el Atlético de Madrid, y no poder disputar el partido del Mundial ante Noruega donde Brasil cayó eliminada, se reincorporó a los entrenamientos con el Barça en Birmingham.

Afronta la temporada con el brazalete y sin ningún gran torneo en el horizonte más que los que dispute con el Barcelona. "Solo juntos podemos pelear por todos los títulos posibles", remarcó.