Morgan Stanley (MS) considera que el oro tiene margen para superar los US$5.000 por onza en 2027, después de que el metal alcanzara antes de lo previsto su objetivo de US$4.450 para el cuarto trimestre de 2026. La entidad, sin embargo, advierte que el camino hacia nuevos máximos no será necesariamente lineal y que el mercado aún enfrenta episodios de volatilidad. La perspectiva del banco se sustenta en una combinación de factores monetarios, demanda de los bancos centrales y preocupaciones fiscales. Entre los principales elementos están una menor probabilidad implícita de nuevas alzas de tasas de la Reserva Federal, la recuperación de los flujos hacia los fondos cotizados respaldados por oro y el aumento de las compras oficiales.
VER MÁS: Perú vs. Chile: Morgan Stanley analiza quién gana más con el rally del cobre Menores probabilidades de alzas de tasas de la Fed Uno de los principales factores detrás de la recuperación del oro es el cambio en las expectativas sobre la política monetaria estadounidense. Morgan Stanley señala que una menor probabilidad implícita de un alza de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) reactivó la demanda de ETF respaldados por oro. Estos fondos sumaron 70 toneladas en julio y agosto, después de registrar salidas por 93 toneladas durante mayo y junio.
Los economistas estadounidenses de Morgan Stanley esperan que la Fed mantenga las tasas sin cambios durante todo 2026. En ese escenario, los próximos datos de inflación de Estados Unidos y las comunicaciones de los funcionarios del banco central serán determinantes para las expectativas del mercado. La relación es relevante porque el oro no genera intereses. Cuando aumentan las tasas y los rendimientos reales, mantener el metal tiene un mayor costo de oportunidad frente a activos que sí ofrecen una renta.
Una perspectiva monetaria más estable o expansiva puede, por el contrario, favorecer la demanda de oro. China y Polonia aumentan sus reservas Los bancos centrales representan otro de los pilares de la perspectiva alcista. Según el estudio, China incorporó 60 toneladas de oro en lo que va de 2026, el mayor incremento anual desde 2023. Polonia, por su parte, sumó 82 toneladas y llevó sus tenencias hasta 632 toneladas, acercándose a su objetivo de 700 toneladas.
El comportamiento de ambos países muestra cómo las autoridades monetarias están aprovechando los períodos de precios más bajos para incrementar sus reservas. Para el mercado, las compras oficiales funcionan además como un respaldo estructural para el precio, porque reducen la dependencia de la demanda de inversores privados y pueden limitar la profundidad de las correcciones. El oro empieza a desacoplarse de los rendimientos reales Morgan Stanley también identifica un cambio en la relación tradicional entre el oro y los rendimientos reales de largo plazo. Desde finales de febrero, el oro y los rendimientos reales a 10 años habían mantenido una relación inversa.
Sin embargo, a comienzos de agosto el metal comenzó a subir mientras los rendimientos de largo plazo permanecían relativamente estables. La demanda física puede explicar parte de ese movimiento, pero el banco señala que el repunte también coincidió con un nuevo empinamiento de la curva de rendimientos, lo que sugiere que existen otros factores detrás de la fortaleza del oro. La entidad considera que el metal podría estar incorporando en su precio las preocupaciones fiscales asociadas con los mayores rendimientos de los bonos, más que reaccionando simplemente al nivel absoluto de las tasas. La deuda pública se convierte en un factor para el oro Este punto resulta particularmente importante para la perspectiva de 2027.
El aumento de los rendimientos de largo plazo suele representar un obstáculo para el oro, pero Morgan Stanley observa que, en el contexto actual, también refleja preocupaciones vinculadas con el nivel de deuda de los gobiernos. El escenario recuerda, en parte, al comportamiento del oro durante el segundo semestre de 2025 y comienzos de 2026. En aquel período, los recortes de la Fed presionaron a la baja los rendimientos de corto plazo, mientras que los de largo plazo encontraron respaldo en el incremento de la deuda pública, los temores a una pérdida de valor de las monedas fiduciarias y la inflación. Ahora el contexto es diferente: los rendimientos de largo plazo están acompañados por mayores precios del petróleo y una elevada emisión de deuda por parte del sector tecnológico.
Al mismo tiempo, volvió a crecer la atención sobre los niveles de endeudamiento público. Las recompras del Tesoro también ayudan Los informes sobre una mayor intensidad en las recompras de bonos de largo plazo por parte del Tesoro estadounidense constituyen otro elemento favorable para el mercado del oro, según Morgan Stanley. La expectativa de que el Tesoro intervenga más activamente en el tramo largo de la curva puede influir sobre los rendimientos y sobre la percepción de los inversores respecto de las condiciones financieras. En este contexto, el oro parece funcionar no solo como una cobertura frente a las tasas o la inflación, sino también como una protección ante preocupaciones fiscales y monetarias de largo plazo.
Morgan Stanley ve al oro por encima de US$5.000 en 2027 Con estos factores en conjunto, Morgan Stanley considera que existe un camino para que el precio del oro supere los US$5.000 por onza durante 2027 e incluso contempla la posibilidad de que ese nivel sea alcanzado antes. La previsión no implica, sin embargo, una trayectoria ascendente continua. La entidad advierte que los datos económicos de Estados Unidos, particularmente los relacionados con la inflación, pueden provocar movimientos bruscos en el mercado.