Mourinho deja sin coartada al madridismo por el no de Rodri

Mourinho deja sin coartada al madridismo por el no de Rodri

Mourinho deja sin coartada al madridismo por el no de Rodri FC BARCELONA Las palabras del técnico del Madrid en El Chiringuito son la evidencia de que fueron con todo a por el mejor medio centro del mundo y el propio Rodri no tuvo dudas que, deportivamente, le convenía el Barça En la semana que por fin empieza la Liga para los equipos grandes, habló José Mourinho. Eso sí, con escudo de protección. La doble ración de Mourinho del pasado martes consistió, por una parte, en el acto de presentación al lado de Florentino Pérez y, por la noche, en una entrevista con Pedrerol para ‘El Chiringuito’. El primer acto pasará a la historia como el principio del fin del periodismo.

Ni prensa en la sala, ni preguntas, ni nada que se parezca al respeto mínimo a los medios de comunicación. Solo los medios del club para bunkerizar a un presidente y a un entrenador que firmó por el Madrid el 11 de junio y que no ha sido presentado hasta dos meses después. Cuando por fin montan el evento, Mourinho guarda todas las respuestas y las explicaciones para la tele, para los amigos de ‘El Chiringuito’. Y ahí, por fin, dio la respuesta que madridistas y culés llevaban más de una semana esperando.

En Madrid, el entorno, los tertulianos y la caverna, sostenían y repetían que Rodri no estaba en el Real porque el Madrid no le quiso… y por eso fichó por el Barça. Mourinho, en cambio, fue muy claro. Admitió que sí habían negociado con él, que la oferta era muy buena, que es el mejor en su sitio y que él le llamó dos veces por teléfono y que hablaron directamente. Y dejó el gran titular: “Las dudas que tuvo Rodri me generaron dudas a mí”.

De acuerdo. Excusa perfecta. Las uvas están verdes dijo la zorra cuando no las pudo alcanzar. Pero las palabras de Mou son la evidencia que fueron con todo a por el mejor medio centro del mundo y el propio Rodri no tuvo dudas que, deportivamente, le convenía el Barça.

Después de siete años con Guardiola, pasarse a Mourinho era un cambio futbolístico demasiado radical.