El bolero, parte esencial de la memoria cultural de Cuba y México

El bolero, parte esencial de la memoria cultural de Cuba y México

En acto homenaje organizado en la sede diplomática azteca en este país, el funcionario subrayó que ese género constituye una de las manifestaciones más profundas y perdurables de la música popular latinoamericana. Nacido en Cuba en la segunda mitad del siglo XIX, alcanzó una dimensión artística extraordinaria y, desde allí, se proyectó hacia México y otras regiones, remarcó. Su permanencia durante más de un siglo demuestra su capacidad para expresar sentimientos universales como el amor, el desengaño, la nostalgia, la pasión, la ausencia y la esperanza, acotó Fernández. Cuba fue decisiva no solamente en el nacimiento del bolero, sino también en su transformación en una forma artística de extraordinaria riqueza, aseveró.

La trova santiaguera, primero, y posteriormente la canción urbana, las grandes orquestas y el movimiento “feeling” surgido en la isla a mediados del siglo XX, enriquecieron notablemente sus maneras de expresarse, amplió el embajador. En el auditorio Luis Cardoza y Aragón, mencionó grandes compositores cubanos del bolero como Sindo Garay, Manuel Corona, Miguel Matamoros, Isolina Carrillo, José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Adolfo Guzmán y Marta Valdés. Por su parte, México desempeñó un papel fundamental en la internacionalización del género, reconoció. Durante las décadas de 1930 a 1950, el desarrollo de la radio, la industria discográfica y, especialmente, el cine azteca, permitieron que llegara a millones de personas, enfatizó el diplomático.

Ante un numeroso grupo de invitados, calificó de central la figura de Agustín Lara, por su extraordinaria capacidad melódica y poética, al crear obras como “Granada”, “Solamente una vez”, “Noche de ronda”, “Piensa en mí” y “Amor de mis amores”, que alcanzaron enorme difusión. También destacó a María Greever, Consuelo Velázquez y Armando Manzanero, entre muchos otros. Desde Cuba y México, el bolero se extendió por prácticamente toda América Latina, afirmó. En Puerto Rico, dijo, Rafael Hernández se convirtió en uno de sus grandes compositores, con obras como “Perfume de gardenias” y “Preciosa”.

En Panamá, añadió, Carlos Eleta Almarán alcanzó fama internacional con “Historia de un amor”. El éxito del bolero no puede explicarse únicamente por sus características musicales, consideró Fernández. Su verdadera fuerza reside en la capacidad de convertir experiencias personales en sentimientos colectivos, puntualizó. La cita, llamada Canciones del Alma, repasó títulos, letras, de ese puente, Patrimonio Cultural Compartido, entre Cuba y México. mem/znc