La llamada «caída de los influencers» ha tomado fuerza este verano en España, pero los datos muestran una realidad más compleja: los creadores de contenido no están desapareciendo, sino que enfrentan una creciente pérdida de confianza entre sus propias audiencias. Según la 28.ª edición de Navegantes en la Red, elaborada por la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC), el 56,4 % de los internautas españoles sigue a algún influencer, youtuber o streamer. Sin embargo, el 45,7 % considera que la credibilidad de estas figuras está disminuyendo. El principal motivo de molestia parece estar relacionado con la publicidad.
El 69,8 % de quienes siguen a influencers considera que existe un uso o abuso de publicidad encubierta, mientras que el 61,9 % cree que la mayoría de sus publicaciones tienen un carácter promocional. Además, solo el 38,2 % afirma que estos creadores influyen en sus decisiones de compra. La paradoja es evidente: mientras aumenta el rechazo, el negocio continúa creciendo. La inversión directa en influencer marketing alcanzó los 158,4 millones de euros en España durante 2025, un 25,9 % más que el año anterior.
Para 2026 se prevé un crecimiento adicional de entre 20 % y 40 %. ¿Se acabó la era de los influencers?, esto pasa en España El fenómeno también refleja un cambio en la relación entre creadores y seguidores. Los influencers surgieron como una alternativa cercana a las celebridades tradicionales, pero su profesionalización, el exceso de contenido comercial y la exhibición de estilos de vida alejados de la realidad cotidiana han debilitado esa sensación de cercanía. Por eso, más que una desaparición, el sector parece enfrentar una transformación. La audiencia continúa allí, pero exige mayor autenticidad, transparencia y contenido que aporte valor.
El futuro podría pertenecer a quienes logren recuperar la confianza antes que simplemente acumular seguidores.