Bloomberg Línea — El peso colombiano (USDCOP) se ha convertido en la moneda más fuerte del mundo en 2026, pero su avance empieza a plantear un dilema para el Banco de la República. ING considera que la apreciación ya ejerce un endurecimiento monetario considerable y abre espacio para que el próximo movimiento de las tasas sea a la baja. La divisa acumula una apreciación de 22,9% este año, impulsada por el elevado diferencial de tasas con Estados Unidos, el carry trade y la debilidad global del dólar. A esos factores se sumó una menor prima de riesgo político tras las elecciones presidenciales.
El problema para el Emisor es que la inflación todavía limita una flexibilización inmediata. La tasa de política se encuentra en 12%, después del incremento de 75 puntos básicos de junio, mientras la inflación alcanzó 6,1% ese mes y las expectativas permanecen elevadas. Padhraic Garvey, jefe regional de Investigación para las Américas de ING, considera que “el peso pide a gritos un recorte, pero por ahora solo tendrá éxito en evitar más subidas” en la política monetaria del banco central. Así se ha comportado el dólar en Colombia El peso colombiano ya endurece la política monetaria La combinación de tasas nominales y reales elevadas con una moneda líquida dentro de los mercados emergentes ha convertido a Colombia en un destino atractivo para operaciones de carry trade.
El diferencial frente a Estados Unidos llegó a situarse alrededor de 8,4 puntos porcentuales a comienzos de agosto. El mecanismo favorece la demanda por pesos: los inversionistas se financian en monedas de menor rendimiento, compran la divisa e invierten en activos colombianos. Si el peso además se aprecia, al retorno derivado del diferencial de tasas se suma la ganancia cambiaria. Para Garvey, la apreciación ya tiene implicaciones directas sobre las condiciones monetarias.
En términos del endurecimiento que produce, según sus cálculos, “el movimiento del tipo de cambio equivale a una subida de 3,7% durante los últimos 18 meses”. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día. A ese endurecimiento se suma un colchón de tasas de 4,1%, prácticamente el mayor registrado por ING durante sus 15 años de seguimiento. El indicador refleja qué tan protegida está la política monetaria frente a una posición laxa y, en los niveles actuales, apunta a un margen elevado de protección. Ahí está la razón por la que, para Garvey, el peso “pide a gritos” un recorte.
Su apreciación ya endurece las condiciones monetarias, mientras el colchón de tasas permanece cerca de máximos, una combinación que reduce la necesidad de añadir todavía más presión monetaria. Para calcular ese margen, ING utiliza el diferencial de tasas frente a la Reserva Federal, la tasa real de política monetaria de Colombia y la diferencia entre las tasas reales colombianas y estadounidenses, comparadas con sus promedios de los últimos 15 años. ING ya había considerado innecesario el último aumento del Banco de la República. Pese a ello, el banco central elevó la tasa en 75 puntos básicos hasta 12%.
Ahora, el diferencial de carry a dos años de -89 puntos básicos implica que el mercado descuenta al menos la reversión de ese incremento. Además, la inversión de -97 puntos básicos en el tramo de dos a diez años anticipa recortes de al menos otros 100 puntos básicos. Garvey sostiene que “el próximo movimiento es mucho más probable que sea a la baja que al alza” y calcula espacio para una reducción acumulada de 200 puntos básicos. La inflación frena una rebaja inmediata de tasas La fortaleza del COP no elimina el principal obstáculo para el Banco.
ING advierte que una inflación de 6% continúa demasiado elevada, mientras la inflación implícita de mercado a cuatro años, aunque ha cedido durante los últimos meses, permanece ligeramente por encima de ese mismo nivel. La inflación colombiana había pasado de 5,6% en marzo a 6,1% en junio, con un consumo todavía fuerte. Esa combinación explica por qué la política monetaria permanece restrictiva incluso cuando la apreciación cambiaria empieza a hacer parte del trabajo del banco central. “Reiteramos nuestra opinión de que BanRep no debería necesitar subir más las tasas”, escribió Garvey. El margen existente podría reducirse conforme ceda la inflación, aunque ING considera difícil ejecutar un recorte pronto debido a la lentitud del proceso desinflacionario.
El Emisor también ha recurrido al mercado cambiario. A finales de julio anunció compras de hasta US$4.000 millones mediante opciones put para acumulación de reservas. En la primera subasta ofreció US$400 millones y recibió una demanda de US$877,5 millones, mientras el anuncio inicialmente debilitó al peso cerca de 2%. El programa permite vender dólares al Emisor cuando la tasa de cambio se encuentra por debajo del promedio de los 20 días hábiles anteriores.
Las compras generan demanda por dólares y absorben parte de su oferta, aunque el peso ha mantenido su fortaleza pese a ese mecanismo. El margen del Banco de la República para recortar podría ampliarse si la Reserva Federal recorta las tasas en 50 puntos básicos en 2027, como proyecta ING, frente al alza de 25 puntos básicos que descuenta el mercado. La diferencia entre ambos escenarios alcanza 75 puntos básicos y podría facilitar los recortes previstos para Colombia. Por ahora, la trayectoria dependerá de cuánto ceda la inflación y de si la apreciación del peso continúa endureciendo las condiciones monetarias.
ING ve espacio para recortes, pero la velocidad con la que BanRep pueda utilizarlos seguirá condicionada por la distancia de la inflación frente a niveles compatibles con una política menos restrictiva.