Los faros LED iluminan mejor que nunca, pero un estudio advierte de un efecto inesperado: también pueden volver más peligrosa la conducción nocturna

Los faros LED iluminan mejor que nunca, pero un estudio advierte de un efecto inesperado: también pueden volver más peligrosa la conducción nocturna

Durante los últimos años, los faros de los automóviles han experimentado una transformación enorme. Las antiguas bombillas halógenas han ido dejando espacio a sistemas LED capaces de iluminar más lejos, consumir menos energía y ofrecer una visibilidad considerablemente superior durante la noche. Sin embargo, esa evolución tecnológica también está generando un problema inesperado. Cuando los faros son demasiado intensos , están mal regulados o se encuentran instalados a mayor altura, pueden deslumbrar a los conductores que circulan en sentido contrario durante varios segundos.

Y esos segundos pueden ser suficientes para convertirse en un riesgo serio. Casi todos los conductores aseguran haber sufrido deslumbramientos El Departamento de Transporte de Reino Unido analizó el problema mediante un estudio que combinó mediciones realizadas en carreteras reales con encuestas a aproximadamente 1.850 conductores. Los resultados muestran hasta qué punto el problema se ha extendido. Un 97% de los participantes aseguró sentirse distraído con frecuencia por las luces de otros vehículos, mientras que un 96% consideró que el deslumbramiento constituye un problema de seguridad vial.

Los investigadores también utilizaron cámaras capaces de medir la luminancia y sistemas de aprendizaje automático para determinar qué factores aumentaban la intensidad percibida por los conductores. Además de la potencia de los faros, descubrieron que la propia geometría de la carretera influye considerablemente. © Magnific Las curvas y los desniveles pueden empeorar el problema Circular por una pendiente ascendente o atravesar determinadas curvas puede provocar que el haz luminoso de un vehículo que circula en sentido contrario termine apuntando directamente hacia los ojos del conductor. La consecuencia inmediata es una pérdida temporal de visión que puede prolongarse varios segundos. La edad también resulta importante.

Según los datos citados por los investigadores, una persona de alrededor de 50 años puede necesitar hasta nueve segundos para recuperarse completamente de un deslumbramiento, mientras que un adolescente puede hacerlo en aproximadamente un segundo. A velocidad de carretera, nueve segundos representan una distancia considerable recorrida con una capacidad visual reducida. Los SUV tienen parte de la explicación Otro factor que aparece repetidamente en el estudio es el crecimiento de los SUV y vehículos de mayor altura. Sus faros se encuentran instalados más arriba que los de un turismo convencional, por lo que pueden quedar prácticamente alineados con los ojos del conductor de un automóvil más bajo.

El problema se intensifica porque los SUV representan una proporción cada vez mayor del mercado y suelen incorporar sistemas LED modernos especialmente potentes. Más de la mitad de los conductores encuestados reconocieron incluso que el deslumbramiento les genera ansiedad al conducir de noche, mientras que algunos afirmaron haber reducido directamente sus desplazamientos nocturnos. © Magnific Cambiar bombillas halógenas por LED también puede provocar problemas Existe además otra complicación: el llamado retrofit, que consiste en sustituir componentes antiguos por tecnologías más modernas. Cambiar una bombilla halógena por una LED parece una actualización sencilla, pero la óptica original del faro fue diseñada para distribuir la luz producida por una tecnología específica. Instalar una bombilla diferente sin adaptar correctamente el sistema puede provocar que el haz se disperse hacia zonas donde nunca debería llegar.

Las autoridades británicas han puesto especial atención en las conversiones ilegales y en los faros mal alineados. Se calcula que alrededor de 800.000 vehículos no superan cada año la inspección técnica británica debido a problemas relacionados con su regulación. Más luz no significa necesariamente más seguridad Los faros LED siguen ofreciendo enormes ventajas para quien conduce, y correctamente instalados mejoran significativamente la visibilidad nocturna . El problema aparece cuando esa mejora individual perjudica a quienes circulan alrededor.

El estudio recomienda revisar los métodos utilizados para medir el deslumbramiento, mejorar los controles de alineación y adaptar las normativas a sistemas de iluminación cada vez más potentes. La industria automovilística ha pasado décadas intentando que los coches iluminen cada vez mejor la carretera. Ahora empieza a enfrentarse a una paradoja diferente: conseguir que puedan hacerlo sin dejar prácticamente a ciegas durante unos segundos a quienes vienen en dirección contraria. Fuente: Xataka.