Coches Eléctricos Por mucho que Europa quiera demonizar el coche, sigue siendo el medio de transporte preferido por los españoles La mayoría de los españoles utiliza habitualmente el automóvil privado, pese a que Europa lo pone cada vez más difícil. El coche continúa siendo el principal medio de transporte en España, especialmente fuera de las grandes ciudades. Rubén Leal 21/08/2026 10:30 Actualizado a 21/08/2026 10:30 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora El coche continúa siendo el gran protagonista de la movilidad en España. Un 53,5% de la población lo utiliza como principal medio de transporte, muy por delante del 25,4% que recurre habitualmente al transporte público. Sin embargo, detrás de esa fotografía nacional aparecen dos excepciones cada vez más claras: las grandes ciudades y los conductores más jóvenes. Los datos correspondientes a 2025 de los Indicadores Urbanos del Instituto Nacional de Estadística (INE), recogidos por Bipi, muestran además que los desplazamientos a pie representan el 16,3%, mientras que motocicleta y bicicleta mantienen todavía un peso considerablemente menor como opción principal.
La diferencia más importante aparece cuando se observa dónde vive cada persona. El lugar de residencia habitual condiciona los datos, entre otros factores. En los municipios pequeños, vivir sin coche sigue siendo complicado En las localidades de menos de 10.000 habitantes, el 73,5% de los residentes utiliza habitualmente el coche. El transporte público, en cambio, cae hasta apenas el 10,9%.
El escenario es prácticamente opuesto en las grandes áreas urbanas. En las ciudades con más de 500.000 habitantes, el transporte público se convierte en la opción preferida del 48,8% de la población. La diferencia ayuda a entender por qué el debate sobre reducir el uso del vehículo privado resulta muy distinto dependiendo del territorio. Una red extensa de metro, autobuses o cercanías permite prescindir del automóvil en muchos desplazamientos cotidianos, mientras que en poblaciones pequeñas la menor oferta de transporte colectivo hace que disponer de coche siga siendo prácticamente una necesidad para trabajar, comprar o desplazarse a otros municipios.
Los más jóvenes viven un momento particular. Los menores de 30 años son la gran excepción La edad también está modificando los patrones tradicionales de movilidad. Los jóvenes de entre 16 y 29 años son el único grupo en el que el transporte público supera al automóvil. El 43,4% utiliza principalmente metro, autobús, tren u otros medios colectivos, frente al 34,3% que se desplaza sobre todo en coche.
Ni que decir tiene que unos precios de coches que se han vuelto en general prohitivos por lo elevados que son, y el menor poder adquisitivo de este grupo de edad tienen buena parte de culpa de esta cifra. A partir de los 30 años, la tendencia se invierte. Entre la población de 30 a 64 años el vehículo privado continúa siendo claramente dominante, coincidiendo con etapas vitales en las que aumentan los desplazamientos laborales, familiares y relacionados con actividades de ocio. También mejora en cierta modo la situación económica de las personas.
Este cambio generacional puede terminar teniendo consecuencias importantes para la industria del automóvil si una parte de los jóvenes mantiene esos hábitos a medida que envejece. Y también, si la Comisión Europa no facilita una bajada en el precio de los automóviles y deja de poner trabas al sector. Europa no facilita el acceso a un coche privado. El coche ya no sirve únicamente para ir al trabajo También está cambiando la forma de utilizarlo.
Los desplazamientos actuales incluyen actividades deportivas, gestiones familiares, ocio, escapadas de fin de semana o viajes entre ciudades. En lugar de existir un único medio dominante para cualquier trayecto, cada vez resulta más habitual combinar diferentes soluciones según la distancia, el coste y la disponibilidad. De hecho, aunque solo el 16,3% identifica caminar como su principal forma de desplazamiento, otros estudios reflejan que el 65% de los españoles se mueve a pie habitualmente, mientras que el 44% utiliza el automóvil en entornos urbanos. En este último caso, el tráfico congestionado, la falta de zonas para aparcar, y la subida del precio de los combustibles condicionan el uso el coche.
La consecuencia es una movilidad más flexible, pero también más desigual territorialmente. En una gran ciudad es posible sustituir muchos trayectos en coche; en un municipio pequeño, hacerlo sigue siendo mucho más difícil. Por ahora, el automóvil conserva claramente su posición: más de uno de cada dos españoles sigue dependiendo principalmente de él. Pero los datos muestran también dónde podría empezar el cambio: primero entre los jóvenes y, sobre todo, allí donde existe una alternativa de transporte público suficientemente competitiva.
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