A pocos kilómetros del centro de París existe una isla cuya historia quedó estrechamente ligada al automóvil. La Île Seguin, situada sobre el río Sena, pasó de ser un terreno dividido entre distintos propietarios a convertirse en una enorme fábrica de Renault que durante buena parte del siglo XX funcionó como una auténtica ciudad industrial. La producción terminó hace más de tres décadas y gran parte de sus edificios fueron demolidos . Sin embargo, encontrar un nuevo destino para estas 11,5 hectáreas ha requerido decenas de proyectos, arquitectos, promotores y años de disputas urbanísticas.
Renault terminó ocupando prácticamente toda una isla Louis Renault comenzó a comprar terrenos en Seguin en 1919. Durante la década siguiente fue ampliando progresivamente sus propiedades hasta controlar casi toda la isla y, hacia 1929, comenzó la gran transformación industrial. El proyecto estaba inspirado parcialmente en los métodos de producción que Renault había conocido en las fábricas de Ford en Estados Unidos . Para adaptar la isla fue necesario elevar parte del terreno, realizar cimentaciones profundas y construir conexiones mediante puentes con las plantas situadas en Boulogne-Billancourt y Meudon.
El resultado fue una enorme instalación de varios niveles en la que prácticamente cada metro cuadrado estaba destinado a fabricar automóviles. Una fábrica con central eléctrica, pista de pruebas y 10.000 trabajadores La Île Seguin terminó pareciendo más una fábrica rodeada de agua que una isla industrializada. El complejo contaba con su propia central eléctrica, instalaciones logísticas, zonas de pruebas y hasta una pista subterránea. © Renault Group Youtube. También disponía de un embarcadero conectado con el Sena que facilitaba el transporte de vehículos y materiales.
Durante los años cincuenta llegaron a trabajar allí alrededor de 10.000 personas, mientras de sus líneas de producción salían modelos como el Renault 4CV. La planta también se convirtió en uno de los principales símbolos del movimiento obrero francés y tuvo protagonismo durante grandes episodios sociales como las huelgas de 1936 y Mayo del 68. El problema apareció cuando la fábrica quedó obsoleta Con el paso de las décadas, Renault comenzó a trasladar buena parte de su producción hacia instalaciones más modernas en lugares como Flins, Cléon y Sandouville. La peculiar estructura de Seguin, que durante años había sido una ventaja, terminó dificultando la incorporación de nuevos métodos industriales.
En noviembre de 1989 Renault anunció el cierre definitivo de la planta. El 27 de marzo de 1992 salió de allí el último automóvil y una de las fábricas más emblemáticas de Francia quedó completamente detenida. Entonces comenzó otro problema: decidir qué hacer con ella. Más de 30 años de proyectos que nunca terminaban de funcionar Desde comienzos de los años noventa aparecieron propuestas de todo tipo.
Se habló de crear un polo científico y tecnológico, universidades, viviendas , centros de investigación, jardines, museos, oficinas e incluso una ciudad atravesada por canales. Algunos arquitectos, entre ellos Jean Nouvel, defendieron conservar parte del patrimonio industrial. Sin embargo, terminó imponiéndose una transformación mucho más radical y en 2004 comenzó la demolición del antiguo complejo Renault. Ese mismo periodo parecía abrir una oportunidad definitiva cuando el multimillonario francés François Pinault anunció que construiría allí una fundación dedicada al arte contemporáneo, diseñada por Tadao Ando.
El proyecto avanzó durante varios años, pero Pinault terminó abandonándolo en 2005 debido a los continuos retrasos urbanísticos y trasladó su iniciativa a Venecia. La isla volvió a tener vida, pero su transformación todavía continúa Durante los años siguientes aparecieron nuevos proyectos de hoteles, universidades, oficinas, viviendas y centros culturales, muchos de los cuales terminaron modificándose o directamente desapareciendo debido a recursos judiciales y oposición vecinal. Uno de los grandes cambios llegó finalmente en 2017, cuando abrió La Seine Musicale, un enorme complejo cultural diseñado por Shigeru Ban y Jean de Gastines en el extremo occidental de la isla. Sin embargo, buena parte del desarrollo de Seguin continúa evolucionando lentamente.
Incluso durante los últimos años los planes han tenido que reducir alturas, densidad de construcción y aumentar las superficies verdes para resolver nuevas disputas. La paradoja resulta difícil de ignorar: Renault necesitó apenas unas décadas para convertir prácticamente una isla completa en una gigantesca máquina de fabricar automóviles. Casi un siglo después, reemplazar aquella única idea por una nueva ha demostrado ser considerablemente más complicado. Fuente: Xataka.