Usar IA para hacer los deberes mejora las notas, pero puede reducir hasta un 20% lo que realmente aprenden los estudiantes

Usar IA para hacer los deberes mejora las notas, pero puede reducir hasta un 20% lo que realmente aprenden los estudiantes

La inteligencia artificial puede resolver un problema matemático , resumir un capítulo o redactar un trabajo en cuestión de segundos, una capacidad que para millones de estudiantes se ha convertido en una ayuda cotidiana, pero que también está generando una pregunta cada vez más difícil para profesores y familias: qué ocurre cuando la herramienta deja de acompañar el aprendizaje y empieza directamente a pensar en lugar del alumno. Una investigación realizada con miles de estudiantes acaba de poner cifras a esa preocupación y muestra una contradicción llamativa. Los alumnos que recurrían habitualmente a modelos de IA conseguían mejores resultados en sus deberes y necesitaban menos tiempo para completarlos, pero cuando llegaba el momento de enfrentarse a un examen sin acceso a estas herramientas, su rendimiento caía de forma considerable. Mejores deberes, pero peores resultados cuando desaparece la IA Los investigadores David Stromberg, Victor Lei y Wu Yanhui siguieron durante 30 meses a unos 27.000 estudiantes chinos de entre 12 y 18 años, analizando sus calificaciones, el tiempo que dedicaban al estudio y los resultados obtenidos tanto en pruebas escolares como en exámenes externos.

Aproximadamente el 80% de los participantes reconoció utilizar herramientas como Doubao o DeepSeek, y después de seis meses los estudiantes que empleaban inteligencia artificial habían mejorado en torno a un 18% sus notas medias en los deberes frente a quienes no recurrían a estos sistemas. Sin embargo, esa ventaja desaparecía cuando tenían que trabajar sin ayuda tecnológica. En los exámenes, los mismos alumnos que sacaban mejores notas en casa obtenían resultados aproximadamente un 20% inferiores, lo que sugiere que parte de la mejora conseguida con IA no se estaba traduciendo en conocimientos realmente incorporados. Menos tiempo de estudio y una brecha que aumenta con los meses El estudio también detectó que el uso de estas herramientas modificaba los hábitos de los estudiantes .

Antes de apoyarse en la IA, dedicaban alrededor de 64 minutos diarios a realizar tareas en casa, mientras que posteriormente ese tiempo descendía hasta unos 45 minutos. La pérdida de aprendizaje, además, no aparecía inmediatamente, sino que se hacía más evidente a medida que pasaban los meses. En las evaluaciones finales de secundaria la caída rondaba el 18%, mientras que en las pruebas de acceso a la universidad podía alcanzar el 24%. Las diferencias también variaban según la asignatura.

Las mayores pérdidas aparecían en ciencias sociales, con alrededor del 27%, seguidas de las disciplinas STEM, con un 22%. En inglés el descenso se situaba cerca del 17% y en chino alrededor del 9%. ⚡️The durability of knowledge is a function of cognitive friction. A new paper on the "Generative AI Learning Penalty" offers empirical evidence for an idea I've been exploring for some time. What happens when AI removes too much of the cognitive work, it may also weaken the… John Nosta (@JohnNosta) June 28, 2026 El problema parece estar en cómo se utiliza la herramienta Los investigadores encontraron, sin embargo, un grupo que rompía esta tendencia.

Cerca del 20% de los estudiantes que utilizaban IA mantuvo buenos resultados en los exámenes , y estos alumnos tenían algo en común: seguían dedicando aproximadamente una hora a realizar sus deberes, prácticamente el mismo tiempo que quienes no utilizaban chatbots. La hipótesis es que estos estudiantes no recurrían a la tecnología simplemente para conseguir una respuesta rápida, sino que la utilizaban como una especie de tutor personal, pidiendo explicaciones, resolviendo dudas y trabajando sobre los problemas hasta comprenderlos. La diferencia resulta importante porque sugiere que el problema no sería utilizar inteligencia artificial, sino permitir que sustituya por completo el esfuerzo cognitivo necesario para aprender. Las escuelas empiezan a replantearse cómo evaluar Estos resultados llegan mientras sistemas educativos de todo el mundo intentan decidir cómo incorporar la IA sin convertirla en una herramienta para evitar el aprendizaje .

Dinamarca ha planteado que determinados trabajos se defiendan oralmente y que algunas tareas se realicen bajo supervisión dentro de los centros, mientras Francia ha establecido reglas diferentes según la edad de los alumnos. Estonia, por su parte, trabaja en herramientas educativas que no entregan directamente la respuesta, sino que utilizan preguntas para guiar al estudiante hasta la solución, siguiendo un enfoque similar al método socrático. La investigación apunta precisamente en esa dirección. La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta extraordinaria para aprender, siempre que ayude a pensar en lugar de evitarlo.

Porque el verdadero riesgo no es que un estudiante utilice un chatbot para estudiar, sino que las notas mejoren mientras, silenciosamente, disminuye todo aquello que realmente consigue aprender. Fuente: La Vanguardia.