Coches Eléctricos Tenía 42 baterías y 4,3 CV de potencia: hace 108 años ya existía un coche eléctrico con 129 km de autonomía El Detroit Electric Model 75B de 1918 demuestra que el coche eléctrico no es precisamente un invento moderno. Su autonomía original alcanzaba unos sorprendentes 129 km. Uno de los primeros coches eléctricos en circular ya contaba con 129 km de autonomía hace 108 años. Alberto Pérez 22/08/2026 09:15 Actualizado a 22/08/2026 09:15 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad. Activar ahora Mucho antes de Tesla, del Nissan LEAF e incluso de que el automóvil de combustión terminase imponiéndose como la forma dominante de movilidad, los coches eléctricos ya circulaban por las carreteras. Uno de aquellos supervivientes acaba de reaparecer más de un siglo después. Se trata de un Detroit Electric Model 75B fabricado en 1918 que ha salido a subasta coincidiendo con la Monterey Car Week y que permite recordar hasta dónde había llegado esta tecnología hace más de un siglo.
Su ficha técnica puede parecer insignificante comparada con la de cualquier eléctrico moderno, pero contiene datos difíciles de ignorar. Según la información de Mecum Auctions , cuando era nuevo podía recorrer aproximadamente 129 kilómetros. Una autonomía comparable e incluso superior a la que ofrecían algunos de los primeros eléctricos modernos que llegaron al mercado muchas décadas después, aunque existe una explicación importante, y es que su velocidad máxima era de apenas 32 km/h. El Detroit Electric Model 75B se ha lanzado a subasta con un precio inicial de 100.000 dólares.
Un coche eléctrico de 1918 con 42 baterías de plomo Para entender este automóvil hay que retroceder hasta una época en la que todavía no estaba decidido qué tecnología terminaría dominando la industria. Los coches eléctricos convivían con los vehículos de gasolina y ofrecían algunas ventajas especialmente evidentes entonces. Estos eran silenciosos, no emitían directamente los desagradables gases de los motores de la época y, sobre todo, evitaban tener que arrancar manualmente el propulsor mediante una manivela. El Detroit Electric Model 75B fue construido por Anderson Electric Car Company y su sistema de propulsión resulta fascinante visto desde la perspectiva actual.
Utilizaba nada menos que 42 baterías independientes de plomo-ácido, distribuidas en dos grupos exactamente iguales. Estas se repartían en 21 instaladas delante y las otras 21 acopladas en la parte posterior del automóvil. Toda esa energía alimentaba un único motor eléctrico instalado debajo del suelo. Desarrollaba solamente 4,3 CV y enviaba su potencia hacia un diferencial situado en el eje trasero.
No había necesidad de conseguir grandes prestaciones porque el Detroit Electric estaba concebido para desplazamientos tranquilos y su velocidad máxima, como ya hemos mencionado, se quedaba en aproximadamente 32 km/h. No obstante, incluso con esas limitaciones, conseguir alrededor de 129 km de autonomía en 1918 resulta llamativo. Evidentemente, comparar directamente aquella cifra con los ciclos de homologación actuales sería absurdo. Sus baterías de plomo han sido sustituidas por unas más actuales.
Su interior también se aleja de los estándares actuales El ejemplar que ha sobrevivido hasta nuestros días presenta además una diferencia fundamental respecto al vehículo original. Sus antiguas baterías de plomo-ácido han sido sustituidas por unas modernas. No se especifica qué tecnología o capacidad tienen actualmente ni tampoco cuál es la autonomía que puede alcanzar con ellas. Su habitáculo resulta casi tan interesante como la mecánica.
El Detroit Electric podía transportar a cuatro personas, pero su distribución interior se parece muy poco a la que posteriormente se convertiría en habitual. Cuenta con un asiento tipo banco situado en uno de los lados y otros dos asientos individuales colocados enfrente. El conductor parece ocupar la parte izquierda de esa banqueta. Tampoco existe un volante convencional.
Para dirigirlo se utiliza una especie de palanca o timón, mientras que delante del conductor aparecen dos pedales y existe un tercero situado junto a la base del asiento, aparentemente preparado para accionarse con el talón. La peculiar disposición de las plazas permite incluso que uno de los pasajeros pueda sentarse prácticamente enfrente del conductor. El interior es radicalmente diferente a todo lo actual. De hecho, no tiene volante.
El resto del interior recuerda inevitablemente a otra época. Sus asientos están revestidos con un grueso tejido acolchado, las ventanas posteriores cuentan con cortinas y la carrocería dispone de enormes superficies acristaladas verticales. Exteriormente, este ejemplar combina los colores negro y burdeos con unas finísimas ruedas de radios que hoy parecen más propias de una bicicleta. Como ya hemos mencionado, el modelo se subastó el pasado sábado 15 de agosto en Monterey con un montante inicial de 100.000 dólares.
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