Coches Eléctricos Son cómodos, espaciosos y, para muchos, más bonitos: los SUV eléctricos arrasan, pero los expertos creen que estamos cometiendo un error Los investigadores advierten de que el aumento del peso y del tamaño obliga a usar baterías mayores, más materiales y más energía para recorrer la misma distancia. El auge de los SUV eléctricos abre nuevas dudas sobre el impacto de la electrificación. Daniel Vega 23/08/2026 11:00 Actualizado a 23/08/2026 11:00 Añadir Híbridos y Eléctricos como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora La transformación del mercado del automóvil no solo está cambiando el tipo de motor que llevan los coches, también está modificando el tamaño de los vehículos que circulan por las carreteras, y el SUV se ha convertido en una de las carrocerías protagonistas de esa transición. Esa combinación entre electrificación y coches cada vez más grandes empieza ahora a ser objeto de análisis por sus consecuencias ambientales y sociales. Los datos de la Agencia Internacional de la Energía muestran hasta qué punto se ha producido ese cambio. Durante 2025, los SUV concentraron más del 60% de las ventas de coches eléctricos en China, mientras que en Estados Unidos representaron más de tres cuartas partes del mercado eléctrico.
En Europa, aproximadamente tres de cada cuatro modelos eléctricos disponibles pertenecían a segmentos de mayor tamaño. El mayor peso de los SUV influye en el consumo, el desgaste y las emisiones. El problema no termina cuando desaparece el tubo de escape Este crecimiento es el punto de partida de un análisis publicado originalmente en The Conversation por Keyvan Hosseini y Dawn-Marie Walker, investigadores vinculados a la Universidad de Southampton. Su planteamiento no cuestiona las ventajas de sustituir los motores de gasolina y diésel por eléctricos, sino que pone el foco en una consecuencia menos visible: mover un vehículo más grande sigue requiriendo más energía, materiales y espacio, aunque no genere emisiones directas durante la conducción.
El peso tiene además implicaciones que la electrificación no elimina. La OCDE señala que neumáticos, frenos, firme y polvo resuspendido son fuentes de partículas ajenas al tubo de escape, y que la masa del vehículo es uno de los factores que condicionan su generación. Las baterías de gran capacidad necesarias para ofrecer autonomía en vehículos pesados pueden aumentar todavía más esa masa, aunque la frenada regenerativa permita reducir parte del desgaste de los frenos. Los autores también apuntan a la seguridad vial como otro elemento que debe entrar en la ecuación.
Los vehículos altos y pesados presentan características diferentes en un atropello respecto a un turismo convencional, especialmente por la zona del cuerpo sobre la que se produce el impacto. El artículo recoge una investigación con datos británicos según la cual los menores de 18 años atropellados por un SUV presentaban un riesgo de muerte un 77% superior al registrado con turismos, una diferencia todavía mayor entre los niños más pequeños. Electrificar el coche es solo una parte de la descarbonización La cuestión de fondo aparece en un trabajo publicado en 2026 en la revista Energy Economics , liderado por Keyvan Hosseini junto a otros investigadores. El estudio utiliza el marco denominado “evitar, cambiar y mejorar” para medir el avance de la descarbonización del transporte, una estrategia que no limita la transición a sustituir una tecnología de propulsión por otra. “Evitar” contempla reducir aquellos desplazamientos en automóvil que puedan eliminarse mediante una planificación urbana más compacta, acceso cercano a servicios o teletrabajo. “Cambiar” consiste en trasladar parte de la movilidad hacia transporte público, bicicleta, desplazamientos a pie o servicios compartidos, mientras que “mejorar” engloba vehículos más eficientes y limpios, incluida su electrificación.
El orden resulta relevante porque actuar únicamente sobre el último apartado puede mantener prácticamente intacta la dependencia del automóvil. Coches eléctricos más pequeños como parte de la solución El crecimiento de los SUV complica el objetivo de reducir al máximo el consumo. El tamaño aparece precisamente como una de las variables que el estudio considera problemática. Una movilidad basada en grandes SUV eléctricos puede reducir considerablemente las emisiones asociadas al combustible, pero mantiene otras externalidades relacionadas con la congestión, la ocupación del espacio público, el consumo energético o la contaminación producida por el desgaste de componentes.
Por eso, los investigadores plantean que la descarbonización debería medirse con más indicadores que el simple número de eléctricos matriculados. La propuesta pasa por favorecer vehículos eléctricos más ligeros y asequibles cuando el coche continúe siendo necesario, al mismo tiempo que se facilita el uso de alternativas en aquellos desplazamientos donde puedan sustituirlo. Carriles bici protegidos, transporte público fiable, zonas de menor tráfico o sistemas de tarificación que tengan en cuenta el peso y el espacio ocupado son algunas de las medidas planteadas. No se trata, por tanto, de poner en duda la electrificación, sino de evitar que la sustitución de millones de coches de combustión termine reproduciendo exactamente el mismo modelo de movilidad con vehículos aún más grandes.
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