Estados Unidos acaba de decir en público algo que durante años había mantenido deliberadamente en una zona gris: ya tiene armas operativas en el espacio. La revelación llegó casi de pasada durante la Air, Space & Cyber Conference celebrada el 14 de septiembre en Maryland . Troy Meink, secretario de la Fuerza Aérea (departamento del que depende también la Space Force) afirmó que Washington dispone actualmente de “armas de control espacial en órbita” capaces de defender a sus fuerzas frente a acciones hostiles. La propia Fuerza Aérea calificó sus palabras como el primer reconocimiento público de que la Space Force ha desplegado armas en el espacio.
Un día después, el teniente general Douglas Schiess fue todavía más explícito: miembros de la fuerza ya “operan armas en órbita”. Y ahí termina prácticamente toda la información concreta. El Pentágono se niega a explicar qué son esas armas, cuántas existen, en qué órbitas se encuentran o desde cuándo están allí. Decir “arma espacial” no significa necesariamente un satélite disparando misiles © U.S.
Space Force. La expresión puede evocar inmediatamente plataformas capaces de bombardear la Tierra desde el espacio, pero no hay evidencia pública de que Estados Unidos haya anunciado algo semejante. En el vocabulario militar, las capacidades de space control abarcan sistemas destinados a proteger satélites propios o impedir que un adversario utilice los suyos. Reuters señala que las opciones pueden incluir interferencias electrónicas, láseres capaces de afectar sensores o naves capaces de aproximarse y manipular otros satélites.
Qué categoría corresponde a las armas ahora reconocidas sigue clasificado. Esto también significa que no debe confundirse cualquier vehículo secreto estadounidense con esas armas. El conocido X-37B, por ejemplo, es un avión espacial militar reutilizable que realiza misiones orbitales, pero Washington no lo ha identificado como uno de los sistemas mencionados por Meink. Lo que sí ha cambiado es el lenguaje.
Victoria Samson, de Secure World Foundation, explicó a Reuters que Washington ha pasado de evitar hablar de capacidades contraespaciales a reconocer directamente que posee armas en órbita. La Space Force realizó además recientemente su mayor ejercicio orbital hasta ahora, Apollo Maneuvers, con múltiples satélites y participación de socios internacionales y comerciales. Hay una razón por la que esta confesión importa ahora © U.S. Space Force.
Los satélites dejaron hace tiempo de ser simples repetidores flotando pacíficamente sobre la Tierra. GPS, comunicaciones militares, alerta de misiles, inteligencia y coordinación de operaciones dependen de ellos. Estados Unidos sostiene que China y Rusia han desarrollado capacidades capaces de amenazar esa infraestructura, y presenta sus nuevos sistemas como parte de una estrategia de disuasión y defensa. Pekín respondió pidiendo a Washington que detenga su expansión militar en el espacio y advirtió del riesgo de alimentar una carrera armamentística; Moscú también criticó el anuncio y reclamó nuevas restricciones internacionales .
Son posiciones oficiales de ambos gobiernos, no una descripción independiente de las intenciones estadounidenses. El anuncio tampoco significa automáticamente que Estados Unidos haya violado el Tratado del Espacio Exterior de 1967 . El acuerdo prohíbe colocar en órbita armas nucleares u otras armas de destrucción masiva, pero no contiene una prohibición general equivalente sobre toda arma convencional situada en órbita. Ahí está precisamente la zona más incómoda.
Las tres principales potencias espaciales llevan años desarrollando satélites maniobrables y tecnologías capaces de interferir con naves ajenas, pero hasta ahora ningún país conocido ha atacado físicamente el satélite de otro durante un conflicto. Estados Unidos acaba de retirar una parte del velo: ya sabemos oficialmente que hay armas estadounidenses orbitando sobre nuestras cabezas. Lo que todavía permanece clasificado es quizá lo más importante de todo: qué ocurre cuando reciben la orden de utilizarlas.