Hoy, 22 de agosto, Nicaragua vuelve la mirada hacia una de esas fechas que forman parte de la historia contemporánea del país. Hace 48 años, un grupo de 25 combatientes del Comando “Rigoberto López Pérez” ingresó al Palacio Nacional de Managua, donde se encontraba reunido el Congreso. Veinticinco. No eran un ejército.
No tenían miles de hombres detrás. Sabían que podían morir. Y, aun así, entraron. Vestidos con uniformes similares a los de la Guardia Nacional, llegaron hasta el corazón del poder somocista y tomaron el Palacio Nacional.
La operación fue encabezada por Edén Pastora, conocido como el Comandante Cero, y se convirtió en uno de los episodios más recordados de la lucha contra la dictadura somocista. La acción consiguió, entre otros objetivos, la liberación de alrededor de 50 presos políticos, entre ellos Tomás Borge, René Núñez Téllez y Doris María Tijerino. También obligó al régimen a difundir comunicados del Frente Sandinista y a aceptar las condiciones planteadas por los combatientes.