La llegada masiva de migrantes a Ceuta ha puesto al límite la capacidad de acogida y atención de la ciudad, aunque las autoridades sanitarias descartan, por ahora, que exista una crisis de salud pública. El enclave español, con unos 84.000 habitantes, quedó desbordado tras el ingreso irregular de más de 70.000 personas desde Marruecos en apenas tres días. Aunque no existe una cifra oficial sobre los adultos que continúan en la ciudad, alrededor de 2.500 menores permanecen en Ceuta, muchos de ellos en condiciones precarias, entre calles, espacios saturados y alojamientos ofrecidos por vecinos. La situación ha generado preocupación por posibles riesgos sanitarios, especialmente debido al hacinamiento y las condiciones insalubres en algunos puntos.
Ceuta enfrenta una emergencia humanitaria, pero descarta una crisis sanitaria Sin embargo, el Ministerio de Sanidad sostiene que no se ha detectado una epidemia ni un problema de salud pública generalizado. El principal impacto se ha registrado en los servicios de primera atención. Entre el 31 de julio y el 14 de agosto se contabilizaron 5.801 asistencias sanitarias a migrantes, además de unas 2.500 intervenciones de Cruz Roja. La presión también afectó a enfermería, un sector que ya sufría escasez de personal y que necesitó refuerzos procedentes de otras regiones españolas.
Pese al incremento de la demanda, el Hospital Universitario de Ceuta no ha llegado a colapsar. Al 20 de agosto registraba una ocupación del 48 %, con solo 24 migrantes hospitalizados. El escenario, por tanto, refleja una emergencia asistencial y humanitaria de gran magnitud, pero no una crisis sanitaria epidémica, según los datos oficiales disponibles.