Bloomberg Línea — Estados Unidos limitará el tiempo de permanencia de los estudiantes internacionales con visa F, medida que podría impactar especialmente a los ciudadanos de cuatro países de Latinoamérica. Ahora mismo, los estudiantes internacionales pueden ingresar a los Estados Unidos sin una fecha específica para abandonar el país. Sin embargo, a partir del próximo 15 de septiembre, se limitará su estancia a cuatro años. “Normalmente, cuando una persona tenía una visa de estudiante, bastaba con que la institución estuviera acreditada por SEVIS y por el ICE para que pudiera continuar estudiando aunque expirase el sticker del pasaporte”, explicó Héctor Benítez, presidente del bufete de abogados Benme Legal, especializado en migración en Estados Unidos, a Bloomberg Línea. Pero esto cambiará con los ajustes recién anunciados por la administración del presidente Donald Trump. “La restricción es que, para seguir estudiando cuando concluyan los cuatro años, se deberá contar con una validación del USIS o de una petición vía consular.
No es que no vas a poder hacerlo, sino que tienes que seguir probando las condiciones de estudiante internacional”, detalló Benítez. Las condiciones a las que hace referencia el jurista son, en términos generales, mantener la capacidad económica para estudiar en Estados Unidos y los lazos con su país de origen. Antes, la validación de estos requisitos era adelantada por las universidades, unas más flexibles que otras. Ahora, estará en cabeza de USIS o la embajada. “Aquí es donde vienen las dificultades, porque tal vez las personas ya no van a tener el mismo respaldo monetario que cuando solicitaron la visa F o lazos con su país de origen, si es que los integrantes de su familia se fueron a vivir a Estados Unidos, por ejemplo”.
Benítez sostuvo que el tiempo promedio para terminar un bachelor’s degree en Estados Unidos, en promedio, es de cuatro años. La dificultad será, sobre todo, para quienes cursen programas que duran más. El Foro Nacional de Inmigración (NIF) de Estados Unidos alertó que “la nueva norma implica que los estudiantes extranjeros de doctorado, cuyos programas suelen durar unos seis años, y otros que participen en programas de más de cuatro años, deberán solicitar la extensión de su estatus (EOS), con el riesgo de que se les deniegue tras varios años de estudios”. A ello se suma algo: que ahora los solicitantes de una nueva visa, o de extensión de la que ya tienen por vía consular, deben tener sus redes sociales públicas.
Y eventualmente sus publicaciones pueden desencadenar que no se les apruebe. El peligro que correrían quienes no cuenten con una prórroga para seguir estudiando, una vez que concluya el límite de cuatro años de la visa F, es la exposición a las detenciones migratorias y a la deportación. Golpe a la economía de EE.UU. y a los estudiantes de Latam El NIF también advirtió que los cambios en el tiempo de permanencia de los estudiantes internacionales podrían golpear la economía estadounidense, toda vez que solamente durante el año académico 2024/25 los estudiantes internacionales aportaron US$42.900 millones y generaron más de 255.000 empleos. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la cartera federal que anunció los ajustes a partir del 15 de septiembre, reconoció que los costos de esta medida ascenderían a los US$440 millones, si bien desestimó el impacto financiero directo a las instituciones de educación superior.
La Alianza de Presidentes sobre Educación Superior e Inmigración, que se opuso abiertamente a las nuevas reglas adoptadas por la administración Trump, sustentó que “esta norma impone cargas innecesarias a estudiantes internacionales, universidades, empleadores y agencias federales por igual”. Argumentó, además, que “es contraproducente y, en última instancia, perjudicará la economía estadounidense y la competitividad global”. El informe Open Doors sobre intercambio educativo internacional, elaborado por el Instituto de Educación Internacional (IIE) y patrocinado por el Departamento de Estado, registró 1′177.766 estudiantes internacionales en Estados Unidos en 2024/25. Un dato llamativo es que cuatro países latinoamericanos figuraron en el top 25 con más estudiantes en territorio estadounidense en ese mismo periodo: Brasil (17.277), México (15.652), Colombia (10.213) y Perú (5.667).
Agregando a Venezuela (3.886), todos juntos representan el 60% del total de estudiantes extranjeros de la región en Estados Unidos. Los estudiantes latinoamericanos aportaron US$4.400 millones a la economía estadounidense en 2024, conforme con el think tank Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Pero el vínculo educativo entre Estados Unidos y Latinoamérica no solo se puede medir en dólares, sino en liderazgo. “Al menos cinco de los últimos 10 presidentes de México y Colombia estudiaron en Estados Unidos”, consignó el CSIS en su informe El poder de los intercambios educativos para fortalecer las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Entre los líderes latinoamericanos que “estudiaron o participaron en programas de intercambio en Estados Unidos” sobresalen: Luis Abinader (República Dominicana), Felipe Calderón (México), Pedro Pablo Kuczynski (Perú), Mauricio Macri (Argentina), Sebastián Piñera (Chile) y Juan Manuel Santos (Colombia). ¿Qué alternativas tienen los estudiantes?
Más allá de la preocupación en torno a los cambios a la visa F, lo cierto es que los estudiantes internacionales tienen otras alternativas para continuar educándose en Estados Unidos cuando termine el permiso de cuatro años, expuestas por el abogado Héctor Benítez: - Quienes deseen realizar un doctorado, por ejemplo, pueden solicitar una visa de interés nacional (EB2), siempre que cuenten con un bachelor y una maestría. - Quienes tengan cierta capacidad económica pueden solicitar una visa de inversión (E2), con entre US$20.000 y US$50.000. - Quienes cuenten con un bachelor y fueron escogidos para trabajar en una empresa estadounidense, pueden transicionar mediante un cambio de estatus de visa de empleo (H-1B). “Hay opciones que se pueden plantear, suponiendo que ya no tienes las condiciones para una visa F, pero lo cierto es que sí entra en juego una nueva dinámica que no te va a permitir convertir la visa de estudiante en una suerte de residencia indeterminada en Estados Unidos, más allá de que puedas o no seguirla costeando”, aclara el jurista. Ver más: Ingresos a EE.UU. con visa de estudiante caen a su nivel más bajo en cuatro años