Dolly Parton falleció el 25 de agosto de 2026 a los 80 años; sin embargo, a pesar de haber sido durante décadas una de las superestrellas más grandes y queridas del mundo, en el fondo seguía siendo una chica de campo. En 2024, la cantante y su hermana menor, Rachel, colaboraron en un libro de cocina titulado "Good Lookin' Cookin'", en el que compartieron algunas de sus recetas favoritas de la época en que crecían en Tennessee, donde se criaron como dos de los doce hijos de Avie Lee Caroline y Robert Lee Parton Sr. Rachel era la menor y Dolly, la cuarta de los hermanos mayores; la familia, compuesta por 14 miembros, vivía en una pequeña cabaña de dos habitaciones en Locust Ridge, Tennessee, donde tenían su propia granja. Aunque sus recursos eran escasos, el profundo amor y el sentido de comunidad hacían que vivieran la vida al máximo; Dolly compartió con "EattWell" que la comida desempeñaba un papel fundamental en la dinámica de su numerosa familia. "Creo que en la mayoría de las familias –y sin duda en las familias numerosas– todo gira en torno a la cocina y la comida.
Crecimos viendo a nuestras abuelas, a nuestras tías y a nuestra madre preparar esa maravillosa comida casera", comentó. Dolly y Rachel también compartieron detalles sobre su infancia y cómo esos recuerdos influyeron en muchas de las recetas de su libro; varias de ellas provienen de sus platos favoritos de aquella época, destacando especialmente el pan de maíz en sartén de su madre, que Rachel aprendió a preparar cuando apenas tenía cinco años. "Es uno de mis platos favoritos, sin más", comentó la intérprete de "I Will Always Love You". "Si preparo sopa de patata –mi madre las llamaba 'patatas para sopa'– o una gran olla de alubias blancas (tipo "Great Northern") o pintas, es imprescindible acompañarlo con una sartén de pan de maíz; no hay duda de ello". Los niños a menudo colaboraban ayudando a su padre en su cultivo de maíz. De hecho, ¡incluso contaron que su padre le pagó al médico que trajo al mundo a Dolly con una bolsa de harina de maíz! "Vivíamos en una granja y cultivábamos nuestro propio maíz", añadió ella. "Comíamos mazorcas frescas (o "mazorcas para asar", como las llamaban) y maíz cremoso que raspábamos de la mazorca; también desgranábamos el maíz cuando se secaba en invierno, y papá lo llevaba al molino para que lo convirtieran en harina de maíz".
Rachel también explicó por qué, para ambas –que a menudo pasan tiempo juntas en Nashville–, crear un libro de cocina en colaboración tenía todo el sentido. "Sabíamos que lo pasaríamos muy bien y que tendríamos la oportunidad de retomar recetas e historias familiares". Dolly añadió: "Descubrimos cuánto nos queremos realmente y cuánto disfrutamos de la compañía de la otra; nos hace muy felices haber creado algo magnífico juntas que ahora podemos compartir. Esperamos que la gente lo disfrute tanto como nosotras disfrutamos creándolo".