Elon Musk ha prometido en repetidas ocasiones que, en el futuro, los estadounidenses no tendrán que trabajar y recibirán dinero por quedarse en casa sin hacer nada. El multimillonario asegura que todo esto será posible gracias a Optimus, su robot humanoide, que algún día podría encargarse de tareas tan variadas como lavar la ropa o cuidar niños. Según Musk, Optimus ayudará de alguna manera a construir una sociedad perfecta en la que los seres humanos ya no necesitarán trabajar y el dinero dejará de ser necesario. El pan gratis de Roma y la contradicción de Musk Resulta curioso, entonces, que Musk se queje con tanta frecuencia de que algunas personas reciban cosas gratis por parte del Gobierno.
El ejemplo más reciente apareció el lunes, cuando el director ejecutivo de Tesla compartió una publicación en X para criticar el reparto gratuito de pan en la Antigua Roma, insinuando que esa política fue una de las razones del colapso del Imperio romano. “En la Antigua Roma enfrentaron los mismos problemas”, escribió Musk al compartir una extensa publicación de una cuenta llamada Handre, que se define como un “panfletista del libre mercado”. “Roma repartía grano gratis a 40.000 ciudadanos en el año 73 a. C. Para el año 46 a. C., Julio César encontró a 320.000 personas haciendo fila para recibir su ración mensual.
Ese crecimiento de ocho veces ocurrió en menos de tres décadas y demuestra cómo se expanden realmente los Estados de bienestar”, afirmó la cuenta. “¿Qué hacía falta para mantener ese reparto? Importaciones masivas de grano desde Sicilia, Cerdeña y Egipto, organizadas mediante una logística estatal, pagadas por el Estado y financiadas con impuestos y conquistas. Cuando los ingresos procedentes de las conquistas se agotaron, la obligación continuó. Roma había firmado un cheque respaldado por futuros éxitos militares, pero esos éxitos finalmente dejaron de llegar”, sostuvo. “La lección no es complicada.
Si repartes un beneficio, generas dependencia. Si generas dependencia, entregas poder político a quien controla el reparto. La distribución de grano no debilitó a Roma de la noche a la mañana, pero hizo que todas las reformas posteriores fueran políticamente imposibles”. They faced the same issues in Ancient Rome https://t.co/50FKEJoiAI Elon Musk (@elonmusk) August 23, 2026 Musk aparentemente consideró que se trataba de una observación brillante y perfectamente aplicable a la política moderna.
La crítica habitual de los republicanos es que entregar alimentos gratuitos mediante el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria, conocido como SNAP, desincentiva el trabajo y empuja a las personas a depender del Gobierno. Musk expresó ideas similares el año pasado, cuando estuvo al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental, más conocido como DOGE. El hombre más rico del mundo, cuya fortuna depende en parte de innumerables contratos con el Gobierno, fue puesto a cargo de desmantelar sectores de la administración federal en nombre del ahorro. Durante su gestión supervisó la salida de aproximadamente 300.000 empleados públicos, mientras que sus recortes redujeron la seguridad y la protección de la población.
Un estudio publicado el año pasado en The Lancet relacionó los recortes a USAID con una proyección de alrededor de 4,5 millones de muertes infantiles para 2030. Es imposible conciliar la insistencia de Musk en que el Gobierno no debería entregar cosas gratis a los ciudadanos comunes con su promesa de que los robots crearán una sociedad en la que todos serán ricos y nadie tendrá que trabajar. Las dos ideas entran claramente en conflicto. ¿Por qué solo las personas del futuro deberían tener acceso a una sólida red de protección social o a un Gobierno utópico? ¿Y qué tienen exactamente los robots de Musk que permitiría convertir esa fantasía en realidad? Los robots no pueden construir una utopía por sí solos Musk ha realizado muchas predicciones sobre robots que nunca llegaron a cumplirse.
En enero de 2025, aseguró que Tesla habría fabricado alrededor de 10.000 unidades para finales de ese año . Pero incluso si algún día consigue producir robots Optimus a gran escala, no existe ninguna razón para creer que eso conducirá automáticamente a una utopía posterior a la escasez. Sencillamente, las cosas no funcionan de esa manera. La renta básica universal (aunque Musk prefiere hablar de un “ingreso alto universal”) solo puede alcanzarse mediante decisiones políticas, no únicamente a través de avances tecnológicos.
Gizmodo ya ha escrito varias veces sobre este asunto. En 2025, incluso la calificamos como la mentira más ridícula de Musk. Fabricar robots avanzados no crea automáticamente una sociedad en la que todos reciben bienes y servicios gratis. Si fuera así, nuestra situación económica actual sería completamente distinta.
En 2026, el trabajo está automatizado de una forma que habría resultado inimaginable para los estadounidenses de 1826. Disponemos de tecnologías avanzadas como Internet, que nos permiten encontrar al instante la respuesta a prácticamente cualquier pregunta mediante ese rectángulo mágico que llevamos en el bolsillo. Ese mismo dispositivo puede tomar fotografías, crear videos y resolver operaciones matemáticas imposibles de calcular mentalmente. Sin embargo, ninguno de estos avances tecnológicos se traduce automáticamente en una distribución de recursos entre las personas más pobres.
Programas como Medicare, Medicaid y SNAP forman parte de una red de protección social que tuvo que construirse mediante decisiones gubernamentales. No aparecieron por arte de magia gracias a la generosidad de los grandes empresarios del siglo XX. Sin embargo, Musk y sus aliados republicanos (el multimillonario estaría planeando invertir alrededor de 200 millones de dólares en las elecciones legislativas de noviembre para favorecer a sus candidatos) han hecho todo lo posible por debilitar esa red de protección. Alrededor de cuatro millones de personas, entre ellas 1,5 millones de niños, perdieron sus beneficios de SNAP durante el último año como consecuencia de la legislación presupuestaria republicana conocida como la Big Beautiful Bill , o “Gran y Hermosa Ley”. ¿Por qué alguien confiaría en que Musk construirá una sociedad de riqueza y tiempo libre cuando ya contribuyó a retirar alimentos de la mesa de millones de niños?
Fabricar algunos robots no solucionará ese problema. Los robots humanoides pueden ser interesantes y resultar útiles para numerosas aplicaciones futuras, tanto si se trata de Optimus como de modelos desarrollados por empresas tecnológicamente mucho más avanzadas que Tesla. Pero no van a crear por sí solos un mundo de abundancia en el que todos puedan quedarse en casa sin hacer nada. Musk se queja constantemente en X de las personas que, según él, viven de esa manera.
Y parece no comprender lo absurda que resulta esa contradicción.