Banquero central colombiano advierte que nivel de tasas busca el máximo crecimiento sostenible

Banquero central colombiano advierte que nivel de tasas busca el máximo crecimiento sostenible

Cartagena de Indias — El Banco de la República prevé que la inflación anual de Colombia llegue a 6,9% en 2026, en un contexto en el que la demanda interna estaría creciendo por encima de la capacidad de oferta de la economía y se presentaría un choque de costos salariales. Así lo explicó el gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar, durante la apertura de la 60° Convención Bancaria en Cartagena al referirse al papel de la política monetaria y al contexto en el que la Junta Directiva ha tomado sus decisiones de tasa de interés. La meta de inflación del Banco de la República es de 3% anual. Según Villar, las decisiones de política monetaria buscan que la inflación llegue a esa meta teniendo en cuenta también su impacto sobre la actividad económica.

El equipo técnico del Banco también prevé un crecimiento de la economía de 2,5% en 2026, una cifra cercana al crecimiento observado en 2025. En este contexto, la tasa de interés de política pasó de 9,25% en diciembre de 2025 a 12% en julio de 2026. Villar explicó que la tasa de intervención es la principal herramienta de política monetaria y funciona como referencia para las tasas de interés de corto plazo de los bancos comerciales. Esta tasa se transmite al resto de la economía a través de los créditos que otorgan los bancos y de los depósitos que reciben de hogares y empresas.

Según el gerente del Banco de la República, la inflación refleja, en general, la diferencia entre la demanda de bienes y servicios y la capacidad de la economía para producirlos y proveerlos. “Cuando la demanda crece más que la oferta, los precios suben más rápido (la inflación aumenta)”, señaló. En esas circunstancias, cuando la inflación se aleja de la meta, el banco central puede aumentar la tasa de interés para encarecer el crédito y hacer más atractivo el ahorro frente al gasto. De acuerdo con Villar, esto busca “desincentivar por ende el consumo y la inversión, y ajustar así la demanda total de bienes y servicios a la oferta de la economía”. El gerente también explicó que existen situaciones en las que la inflación puede aumentar por factores temporales de oferta, como fenómenos climáticos extremos o interrupciones transitorias en la producción.

En esos casos, el aumento de los precios no necesariamente está acompañado por un crecimiento de la demanda por encima del crecimiento de largo plazo de la oferta. Sin embargo, Villar señaló que estos choques pueden generar efectos de segunda ronda a través de las expectativas de inflación de empresas y trabajadores o de mecanismos de indexación de precios y salarios. Estos efectos pueden requerir un ajuste de la tasa de interés para llevar nuevamente la inflación hacia la meta, aunque esto puede implicar una reducción transitoria del crecimiento del consumo y la inversión. En Colombia, la Constitución y la jurisprudencia constitucional establecen para el Banco de la República la misión de controlar la inflación en coordinación con la política económica general y teniendo en cuenta el crecimiento de la economía.

Villar recordó que, antes de la pandemia, la inflación anual fue de 3,2% en 2018 y 3,8% en 2019, mientras que el crecimiento económico fue de 2,6% y 3,2%, respectivamente. Durante 2020, la actividad económica cayó y la inflación se redujo como consecuencia de la disminución de la demanda de bienes y servicios. En ese contexto, la Junta Directiva redujo la tasa de interés de intervención hasta 1,75%, nivel que mantuvo hasta casi finales de 2021. Con la recuperación posterior a la pandemia, en 2021 y 2022 se produjo una rápida recuperación económica y un aumento significativo de la inflación, acompañado por choques de oferta relacionados con factores externos y climáticos.

El Banco inició entonces un ciclo de aumentos de la tasa de interés. Posteriormente, una vez que la inflación comenzó a disminuir, inició en 2024 un ciclo de reducción de la tasa que se extendió durante 2025. Según Villar, la reducción de la inflación se detuvo en 2025, al mismo tiempo que la actividad económica volvió a acelerarse. Para 2026, el equipo técnico del Banco prevé que la inflación aumente a 6,9% y que el crecimiento económico sea de 2,5%. “En este contexto de crecimiento positivo y robusto, el Banco ha incrementado su tasa de interés de política de 9,25 % en diciembre de 2025 a 12 % en julio de 2026”, afirmó Villar.

El objetivo, agregó, es contener la demanda de la economía y lograr una reducción de la inflación hacia la meta. Para los próximos meses, la Junta Directiva continuará tomando sus decisiones sobre la tasa de interés “con base en los datos disponibles”, con el propósito de que la inflación llegue a su meta. Según Villar, los ajustes de política monetaria buscan minimizar los efectos negativos sobre la actividad económica y permitir que la economía alcance “su máximo crecimiento sostenible”.