Nueva demostración de lo importante que es trabajar en equipo en el ciclismo, de trazar una buena estrategia y contar con el ariete necesario para que a la hora de la verdad remate la jugada de la forma más certera posible. Este miércoles se disputaba la quinta etapa de La Vuelta, la primera que se corría íntegramente en territorio español, con inicio y final en Tarragona, partiendo de Falset y concluyendo en Roquetes, con un perfil que invitaba a pensar que la jornada se podía decidir al sprint, como así ha sido. Un desenlace a toda velocidad que ha sido más sencillo de lo que a priori podría pensarse, ya que a 20 kilómetros de meta había que ascender la única dificultad montañosa, el Port de Paüls, casi cuatro kilómetros de subida al 6,6% de pendiente media. Una ascensión ‘delicada’ que el equipo del indiscutible líder Pogacar, UAE Team Emirates, controló con mano de santo para evitar cualquier sorpresa, en una carretera estrecha que en otra tesitura de carrera hubiera generado otro escenario.
La etapa tuvo varios varios ciclistas que buscaban la gloria parcial, como el combativo Hayter o el siempre luchador Kron, pero el perfil del día no permitía demasiadas alegrías. No son muchas las etapas de la Vuelta que priman las cualidades de los sprinters y las pocas que hay los equipos que cuentan con hombres rápidos deben aprovecharlo, como el Team Visma-Lease a Bike. Todo al amarillo La formación de Jonas Vingegaard, ausente en La Vuelta, cuenta en sus filas con Matthew Brennan. El británico ya se impuso con facilidad en la segunda etapa con final en Manosque y hoy ha logrado el doblete en La Vuelta con un otro triunfo incontestable.
El equipo Visma contó con la colaboración del Uno-X (curiosamente los dos visten de amarillo), cuyos corredores les hicieron parte del trabajo, para que después, en el momento de la verdad, Visma se pudiera manos a la obra, y llegados a esta altura la formación de la avispa cuenta con corredores de garantías. Primero fue Van Aert el que se puso el mono de trabajo, relevado por Laporte, hasta que el francés se hizo a un lado, apareciendo en todo su esplendor un Matthew Brennan que venció con una gran autoridad, por delante del belga Jordi Meeus y del italiano Vincenzo Alabanese, en la que era su 21ª victoria profesional y 41º del Team Visma-Lease a Bike. Pogacar no quiso saber nada del sprint, se hizo a un lado y desde su trono contempló como otros asumían el protagonismo. No era un día para él.