La disciplina fiscal se mantiene como la condición básica para que México conserve el grado de inversión en las tres calificadoras de mayor presencia global (Moody’s, S&P y Fitch), consideró el economista en jefe de Valores Mexicanos, casa de bolsa (Valmex), Gerónimo Ugarte Beldwell. Dijo que en el corto plazo no se ve un riesgo de que México pierda el grado de inversión, si bien las mismas agencias han identificado riesgos para la consolidación fiscal, como el bajo crecimiento, la presión fiscal y los pasivos de Pemex. El experto advirtió que la economía mexicana no conseguirá un desempeño similar al del primer semestre durante la segunda mitad del año, por lo que estimó que el PIB avanzará 1.1% en el año, apuntalado por el consumo doméstico y las exportaciones. Ugarte Beldwell consideró que la disciplina fiscal seguirá siendo determinante para preservar la confianza de los inversionistas y el grado de inversión de México.
En conferencia de prensa, para dar sus previsiones de crecimiento para el segundo semestre, explicó que México cuenta con un excedente de divisas que genera un importante amortiguador ante un eventual episodio de depreciación del peso mexicano. Detalló que este excedente está conformado por turismo, remesas y exportaciones no petroleras, siendo la entrada de dólares vía remesas, la que sostiene este flujo. Dijo que, en las últimas décadas, uno de los determinantes del tipo de cambio ha sido la demanda de divisas y de activos denominados en pesos, por lo que un eventual deterioro de la percepción sobre México podría traducirse en una mayor demanda de dólares y presiones sobre el peso. Sin embargo, explicó que México cuenta con un excedente estructural de divisas del sector privado, que funciona como amortiguador ante episodios de depreciación.
Esta oferta de dólares proviene principalmente de los flujos de turismo, remesas y exportaciones no petroleras, que posteriormente son convertidos a pesos para realizar operaciones dentro de la economía. “En un hipotético escenario de que México perdiera el grado de inversión”, los tenedores extranjeros tendrían que liquidar sus posiciones en activos pesos y, eventualmente, convertir esos recursos a dólares, lo que generaría presión sobre el tipo de cambio.