A pesar de no ser uno de los países más grandes de la región, Yemen aparece con frecuencia en el centro no solo de la política regional, sino también de cuestiones geopolíticas de alcance mundial. Su ubicación junto a algunas de las principales arterias marítimas del planeta convierte al país en un actor de importancia estratégica en Oriente Medio. En la encrucijada del comercio mundial El principal activo de Yemen es su posición junto a algunos de los puntos más importantes para la navegación internacional, entre ellos el estrecho de Bab el Mandeb. " El país cuenta con unos 1.900 kilómetros de costa a lo largo del mar Rojo , el golfo de Adén y el mar Arábigo", declaró a RT Murad Sadygzade, presidente del Centro de Estudios de Oriente Medio de Moscú. A su vez, el estrecho está situado entre Yemen, en la península arábiga, y los países del Cuerno de África, Yibuti y Eritrea.
Este corredor marítimo, de una anchura aproximada de 30 kilómetros , sirve de puerta de entrada entre el mar Rojo y el golfo de Adén , conectando las rutas comerciales mundiales con el canal de Suez. Por esta ruta pasan alrededor de 20.000 buques al año y 8,8 millones de barriles de petróleo al día. Además, cerca del 10-12 % del comercio marítimo mundial depende de esta ruta . RT Bab el Mandeb, ruta estratégica cuyo bloqueo asfixiaría al golfo Pérsico y dispararía el precio del petróleo "Esto determina el papel de Yemen y su capacidad para influir directamente no solo en la seguridad regional, sino también en los costes mundiales del transporte, los seguros, los precios de los recursos energéticos y otros ámbitos", subrayó Sadygzade.
Mucho más que un país junto al estrecho El experto destacó que sería simplista reducir la importancia de Yemen únicamente a su proximidad al Bab el Mandeb. "Se trata de un territorio bastante extenso dentro de la península arábiga, con una superficie de más de 500.000 kilómetros cuadrados. En 2025, teniendo en cuenta los conflictos existentes y la ausencia de un censo plenamente fiable, su población rondaba los 40 millones de habitantes", señaló. Los hutíes activan una nueva palanca de presión sobre el mar Rojo "Conviene recordar que es prácticamente el país más poblado de la región del Golfo . Arabia Saudita es el único Estado comparable, pero cuenta con una población menor, de entre 32 y 34 millones de habitantes", agregó.
También subrayó que, a diferencia de varios de sus vecinos de la región, Yemen no posee grandes reservas de petróleo . En este contexto, recordó las disputas fronterizas que el país ha mantenido con Arabia Saudita y señaló que precisamente en la zona limítrofe existen importantes yacimientos petroleros, aunque se encuentran del lado saudita . El valor estratégico de sus islas Las islas yemeníes también desempeñan un papel especial en la importancia geopolítica del país, sobre todo Perim y Socotra, que han atraído la atención de varias potencias extranjeras. Emiratos Árabes Unidos ha invertido en sistemas de radar, ampliación de pistas e infraestructura de vigilancia en Abd al Kuri y Samhah, dos islas que forman parte del archipiélago de Socotra, así como en la isla de Mayyun, situada en el estrecho de Bab el Mandeb.
Estas instalaciones permiten ampliar considerablemente la vigilancia marítima de la zona . La isla Sokotra Adrian Grigore / Gettyimages.ru Desde la perspectiva de Abu Dabi, consolidar un socio político-militar afín en el sur de Yemen podría reforzar la vigilancia sobre áreas estratégicas como Adén, Mukalla, Al Mahra y los accesos al archipiélago de Socotra. Socotra se ha convertido en uno de los activos marítimos más estratégicos de la región . Durante la época soviética, las islas fueron utilizadas para instalaciones de radar destinadas a vigilar el océano Índico.
Actualmente ocupan una posición central entre el mar Rojo, el golfo de Adén y el mar Arábigo, señala un análisis del Real Instituto de Servicios Unidos, el centro de estudios de defensa y seguridad más antiguo del Reino Unido. Sadygzade destacó el valor excepcional de Yemen y la manera en que este determina su peso geopolítico. "En esencia, es un ejemplo de un Estado cuya capacidad económica es relativamente limitada, pero cuyo territorio puede generar un efecto geopolítico desproporcionadamente grande : influir en la seguridad de Arabia Saudita, en la navegación por el mar Rojo y en una de las rutas comerciales más importantes entre Europa y Asia", concluyó.