Los recientes datos de inflación probablemente le den margen al banco central estadounidense para dejar sin cambios sus tasas de interés en septiembre. El índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE) en Estados Unidos (EU) se mantuvo en 3.7% anual en julio, una cifra alta que iguala a la de junio, según el Departamento de Comercio. Los inversionistas esperaban una ligera baja de los precios a 3.6% anual, de acuerdo con el consenso de la firma Trading Economics. El índice, que mide los cambios en el gasto de los consumidores y es un indicador clave de la inflación en Estados Unidos, se vio impulsado en julio por los elevados precios de la energía provocados por la guerra en Irán.
El índice PCE aumentó 3.7% anual, en la medición mensual, el índice subió 0.2 por ciento. Ambas cifras estuvieron en gran medida en línea con las expectativas de los analistas. La guerra de EU e Israel contra Irán ha sumido a Medio Oriente en el caos y ha hecho que los precios de la energía a nivel mundial se disparen, con Irán bloqueando prácticamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz. La administración Trump lidia con una crisis de precios desde que asumió el año pasado, crisis atizada por sus políticas arancelarias y la guerra contra Irán.
Los datos de inflación PCE de ayer, aunque se mantuvieron estables con respecto a junio, siguen cerca de máximos en tres años. La gestión de la economía por parte del republicano será una cuestión clave en las elecciones de mitad de mandato de noviembre, en las que los demócratas buscan arrebatarle el control de ambas cámaras del Congreso. La mirada de la Fed El índice de precios PCE es el método preferido de medición de la inflación del banco central estadounidense, que pretende mantenerlo en un objetivo a largo plazo de 2.0 por ciento. La Reserva Federal (Fed) no ha alcanzado ese objetivo desde hace más de cinco años, pero los datos de ayer probablemente le den margen para mantener sus tasas de interés y no subirlas en su reunión de septiembre.
El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha dicho que la institución está centrada en combatir la inflación, y un grupo de responsables de política monetaria reclaman aumentos de tasas de interés para lograrlo. Subir las tasas encarece el crédito y desalienta de este modo el consumo y la inversión, lo cual reduce presiones sobre los precios. Las familias estadounidenses sufren por los precios que suben hace años, desde la pandemia, y la inflación no ha vuelto al objetivo de la Fed debido a una serie de choques, incluidas las políticas arancelarias de Trump. El mayor componente de la inflación PCE fue el rubro de bienes y servicios energéticos, cuyos precios aumentaron 15.3% anual.
En mayo este dato era de 24.1 por ciento. Los precios de la gasolina son un asunto político sensible en EU, y el precio medio de un galón de combustible regular (3.8 litros) ha subido 37.5% desde el inicio de la guerra.