En su segundo partido consecutivo como titular ocupando el lateral zurdo, una posición que no es la suya, y el día que se estrenaba como jugador de la primera plantilla a todos los efectos luciendo el dorsal 12, Xavi Espart (19 años) hizo un auténtico partidazo. Tras ganarle la batalla a Hèctor Fort en la pretemporada, Espart parece empeñado ahora en ser una pieza importante para Flick esta temporada. De momento, ha adelantado a Balde en la izquierda y, por segundo partido consecutivo, ocupó el carril. Pero Espart va mucho más allá de ocupar una demarcación que no sea la suya natural.
Es la inteligencia al servicio de Flick. Domina la técnica, pero también la táctica. Sabe escoger el momento. Lo tiene todo para triunfar.
Pese a su juventud, tuvo la suficiente picardía para solventar un error de Gerard Martín haciendo una falta táctica que le costó una amarilla pero con la que desbarató un intento de remate de Iñaki Williams. Además, su posición era de lateral, pero no tuvo problemas en incorporarse al ataque, bien fuera como extremo por fuera, o como interior por dentro. De sus botas nación un pase magistral que fue a la cabeza de Raphinha, quien estrelló el esférico a la base del poste. Todo lo hizo bien.
No satisfecho con su papel de defensor y pasador, Espart incluso se atrevió a buscar la portería rival. El barcelonés puso a prueba a Unai Simón en el minuto 59, después de una dejada de Lamine Yamal. Viendo a Espart sobre el campo, uno diría que el canterano lleva ya toda la vida en el primer equipo. Es lo que tiene haberse criado en La Masia, donde ingresó con solo años en edad de benjamín de primer año procedente del Vilassar.
El pasado 10 de marzo cumplió su sueño de debutar con el Barça en la Champions ante el Newcastle, pero a tenor de lo que ayer mostró, Espart ha venido para quedarse.