Muere Yayoi Kusama a los 97 años: la artista que convirtió los lunares en un ícono del arte contemporáneo

Muere Yayoi Kusama a los 97 años: la artista que convirtió los lunares en un ícono del arte contemporáneo

LOS40 México Actualidad Muere Yayoi Kusama a los 97 años: la artista que convirtió los lunares en un ícono del arte contemporáneo La creadora japonesa, reconocida por sus instalaciones inmersivas, calabazas y característicos lunares, falleció hace unos días en Tokio Muere la artista Yayoi Kusama / WWD Viviana Hernández Bran Licenciada en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón, UNAM. Creadora de contenido escrito y digital en Los40 México, El Eco de LOS40 y W Radio. Activa en Radiópolis desde 2021. Creada : 27/08/2026 - 09:32 GMT-6 Añadir LOS40 en Google Durante décadas, Yayoi Kusama construyó un universo propio a partir de puntos, espejos, luces, flores y calabazas.

Sus obras podían parecer coloridas y juguetonas a primera vista, pero detrás de aquellas superficies repetitivas había una artista interesada en representar una experiencia mucho más compleja: la manera en que percibía el mundo. Muere Dolly Parton a los 80 años: así fue la vida de la reina del country que conquistó al mundo Kusama murió a los 97 años en un hospital psiquiátrico de Tokio , el pasado 14 de agosto, según informó su compañía. Hasta sus últimos días continuó trabajando, fiel a una práctica artística que la acompañó durante prácticamente toda su vida. En un comunicado, la empresa destacó que la artista desarrolló una trayectoria internacional que atravesó las artes visuales, la performance, la literatura y la poesía.

También señaló que siguió pintando hasta sus últimos días y que su obra estuvo marcada por una búsqueda permanente en torno al amor y la existencia. La noticia cierra la historia de una mujer que tardó décadas en recibir el reconocimiento que hoy parece inseparable de su nombre. Kusama terminó convertida en una de las figuras más reconocibles del arte contemporáneo , aunque su camino hacia ese lugar estuvo marcado por el rechazo, la incomprensión y una larga lucha por encontrar un espacio propio. View this post on Instagram De las alucinaciones de la infancia a los infinitos lunares Kusama nació en 1929 en Matsumoto, Japón, en una familia conservadora que no veía con buenos ojos su deseo de convertirse en artista.

Desde niña experimentó alucinaciones y fenómenos visuales que posteriormente encontrarían una vía de expresión en su trabajo. La propia artista relató en su autobiografía una de esas experiencias. Después de observar un estampado de flores rojas sobre un mantel, contó que comenzó a percibir aquellas mismas flores extendiéndose por el techo, las ventanas, las columnas y finalmente sobre su propio cuerpo. Lejos de ocultar esas experiencias, Kusama encontró en el arte una manera de traducirlas.

Así nacieron algunos de los elementos que terminarían definiendo su lenguaje visual: la repetición, los patrones interminables y la sensación de que los límites entre el cuerpo y el espacio podían desaparecer. View this post on Instagram Uno de sus recursos más conocidos fueron los lunares , presentes en pinturas, esculturas, instalaciones y objetos de grandes dimensiones. Con el paso del tiempo, esos puntos dejaron de ser únicamente una característica estética para convertirse en una suerte de firma visual reconocible en prácticamente cualquier parte del mundo. Pero antes de convertirse en un fenómeno global, Kusama tuvo que abrirse camino en un ambiente artístico que no siempre estuvo dispuesto a recibirla.

View this post on Instagram La reivindicación de una artista que terminó conquistando al mundo El reconocimiento internacional de Yayoi no llegó de manera inmediata. Su carrera atravesó años en los que su trabajo permaneció lejos de los grandes reflectores del mundo del arte. Sin embargo, con el tiempo, sus instalaciones comenzaron a ocupar espacios cada vez más importantes. Las últimas horas de Hayden Panettiere: detalles de su muerte y el mensaje que dejó antes de partir Sus conocidas “Salas de espejos infinitos” , construidas a partir de espejos, luces y reflejos, terminaron convirtiéndose en algunas de sus obras más populares.

El espectador deja de observar una pieza desde fuera y entra en ella, rodeado por una sensación de espacio interminable. El fenómeno Kusama terminó extendiéndose mucho más allá del circuito especializado. Sus instalaciones comenzaron a atraer a multitudes y, con la llegada de las redes sociales, sus espacios inmersivos encontraron una nueva generación de espectadores que convirtió sus obras en escenarios para fotografías y selfies. View this post on Instagram Su historia, sin embargo, no puede reducirse a los lunares, las calabazas ni las instalaciones que hoy reúnen multitudes.

Yayoi Kusama convirtió sus obsesiones, sus percepciones y sus dificultades en un lenguaje artístico propio y consiguió que millones de personas entraran, literalmente, en su universo. ¡La Atlántida está en el Caribe! Este museo bajo el mar te impactará con su mezcla de arte y naturaleza Ella que alguna vez fue cuestionada por sus métodos terminó transformándose en un ícono cultural mundial. Y quizá ahí esté una de las mayores particularidades de su legado: Kusama no necesitó abandonar aquello que la hacía diferente para encontrar reconocimiento. Por el contrario, hizo de esa diferencia el centro de su obra.