¿Ofensiva estadounidense contra turismo cubano podría fracasar? I

¿Ofensiva estadounidense contra turismo cubano podría fracasar? I

Turoperadores y agentes de viajes que habitualmente realizaron tareas turísticas en la isla, opinan que un peso específico de los paisajes, la protección del medio ambiente y la amabilidad de los cubanos podría en un futuro muy cercano inclinar la balanza a favor de este país. Incluso, aunque en la actualidad esta industria enfrenta serias dificultades, muchas personas de los cinco continente visitan el archipiélago o tienen intensión de hacerlo. La industria turística cubana atraviesa su peor crisis en décadas, con la salida masiva de las principales cadenas hoteleras internacionales que operaban en la isla, en un contexto de recrudecimiento del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, tal y como lo mencionan las autoridades. Durante los más recientes meses, al menos siete grupos hoteleros globales, liderados por los gigantes españoles Meliá, Iberostar y Barceló, anunciaron la terminación unilateral de sus contratos de gestión y la liquidación total de sus operaciones en el país.

La estampida empresarial responde directamente a la intensificación de las sanciones financieras extraterritoriales de la administración estadounidense de Donald Trump. En particular, se debe a la amenaza de sanciones secundarias contra cualquier corporación internacional que mantenga vínculos con entidades vinculadas al Grupo de Administración Empresarial (Gaesa), que controla aproximadamente el 40 por ciento de la economía cubana, según Washington. Tales datos los considera Trump como justificación, cuando abarcan la mayor parte de la infraestructura turística de la isla. El grupo Meliá Hotels International, el mayor operador extranjero en Cuba con presencia ininterrumpida desde 1990, completó su retirada total el pasado 24 de julio.

A través de su filial portuguesa Ilha Bela Gestão e Turismo, la compañía cesó todas las operaciones de sus 34 hoteles en la isla. En un proceso escalonado, primero rescindió en junio los contratos de 15 propiedades en destinos como Varadero, Cayo Santa María y La Habana, para culminar semanas después con la liquidación definitiva de su cartera completa, argumentando «dificultades operativas, legales y financieras». Horas después del anuncio de Meliá, la también española Iberostar confirmó la liquidación de sus operaciones restantes en Cuba, incluyendo la gestión de sus emblemáticos hoteles de lujo en La Habana, como el Iberostar Grand Packard y el Iberostar Selection La Habana (Torre K). El grupo Barceló, que mantenía dos hoteles en el país, se sumó a la retirada, cerrando así tres décadas de presencia de las principales cadenas españolas en el archipiélago.

A estas se sumaron el grupo canadiense Blue Diamond Resorts (Royalton, Memories, Starfish), el indonesio Archipelago International (Aston Hotels) y el británico CEIBA Investments Limited, todos los cuales finalizaron sus acuerdos de gestión o iniciaron procesos de liquidación forzosa de sus activos. El alcance del colapso fue confirmado por el Primer Ministro de Cuba, Manuel Marrero, durante su informe a la Asamblea Nacional del Poder Popular el pasado 29 de julio. Marrero declaró que, como consecuencia de la salida de las cadenas internacionales, el 73 por ciento de los hoteles del país se encuentran actualmente en estado de cierre, lo que calificó como una situación de «parálisis casi total» del sector turístico. Pero, mientras España, principal inversor en el sector, no emite una condena directa hacia Washington por estas acciones contra sus empresas, las autoridades cubanas sostienen que el país «resiste y busca alternativas para seguir recibiendo al mundo». mem/rfc