Vanguard ve una IA frágil, un dólar más débil y un nuevo “China Shock” para los mercados

Vanguard ve una IA frágil, un dólar más débil y un nuevo “China Shock” para los mercados

Bloomberg Línea — La inteligencia artificial sostiene una parte central del impulso económico y bursátil global, pero también concentra uno de sus principales riesgos. Vanguard advierte que el auge es potente, aunque “frágil”, mientras anticipa un dólar más débil a mediano plazo y una nueva ola exportadora desde China. Qian Wang, responsable global de investigación de mercados de capitales de Vanguard, habló con La Estrategia del Día, el podcast de Bloomberg Línea, sobre la resistencia que ha mostrado la economía mundial frente a los choques que han marcado el año. La inversión vinculada con la IA ha sido clave para compensar parte de esas presiones y marcar diferencias entre regiones.

Ese ciclo todavía tiene recorrido. Vanguard espera que la construcción de infraestructura de IA continúe durante uno o dos años, respaldada por el crecimiento de las ganancias. Sin embargo, el mercado depende de un grupo reducido de empresas y parte de expectativas que ya son elevadas. La firma es una de las mayores gestoras de activos del mundo y administra cerca de US$11,9 billones a nivel global y unos US$45.000 millones en Latinoamérica.

Para Wang, la IA “es una tendencia muy poderosa porque está bien respaldada por el crecimiento de los beneficios, realizados o esperados”, aunque esa fortaleza convive con una vulnerabilidad que obliga a mirar más allá de las compañías que actualmente dominan el ciclo. El boom de la IA sigue, aunque hay riesgos Vanguard divide el desarrollo de la inteligencia artificial en una fase de construcción y otra posterior de difusión y adopción. El mercado permanece en la primera, con el capital concentrado en los grandes desarrolladores de infraestructura y en las compañías que suministran los componentes necesarios. Entre los primeros están los hiperescaladores, mientras los habilitadores abarcan sectores como semiconductores y memorias.

Esa estructura explica parte del desempeño de Asia, cuyos fabricantes proporcionan las herramientas necesarias para el despliegue de la infraestructura tecnológica. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día. “Sin duda, creo que los principales beneficiarios son Taiwán, Corea, Japón y China, hasta cierto punto”, afirmó Wang. Las exportaciones relacionadas con IA han crecido más rápido que las ventas externas totales, aunque la sostenibilidad de ese crecimiento abre una nueva discusión para los inversionistas. Corea del Sur, por ejemplo, presenta valoraciones futuras que la gestora considera muy bajas. La duda reside en si crecimientos de beneficios de 30% o 40% pueden mantenerse cuando desaparezcan las actuales restricciones de oferta y el ciclo de los semiconductores vuelva a cambiar.

Por ahora, Vanguard espera que la fase de construcción de IA continúe uno o dos años. “El crecimiento de los beneficios es real y debería respaldar al mercado”, sostuvo Wang. Sin embargo, el respaldo de las ganancias convive con una fuerte concentración del auge tecnológico. Ahí reside una de las principales vulnerabilidades que identifica Vanguard. “Es poderosa, pero también es una tendencia muy frágil”, advirtió Wang. El universo de constructores y habilitadores de IA comprende unas 70 compañías en el mundo y alrededor de 30 están en Estados Unidos.

La concentración es solo una parte del riesgo. Para generar retornos bursátiles fuertes no basta con beneficios elevados, según su análisis. Las empresas necesitan continuar superando las previsiones, una exigencia más difícil cuando las expectativas del mercado ya se encuentran en niveles altos. “No estoy diciendo que sea imposible sorprender al mercado, pero el margen para una sorpresa al alza es bastante limitado, mientras que el riesgo a la baja es bastante grande”, afirmó. El siguiente capítulo puede trasladar el valor desde quienes construyen la infraestructura hacia quienes la utilizan.

Si la IA acaba convirtiéndose en un producto básico, Vanguard considera que la ventaja estará en las empresas capaces de reducir costos, elevar la eficiencia o desarrollar nuevos servicios. Una economía resiliente, pero con focos de riesgo La economía mundial ha estado determinada por dos fuerzas principales, según Vanguard. Por un lado, el choque petrolero derivado del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Por otro, una inversión en inteligencia artificial que superó las expectativas y actuó como impulso para la actividad.

El efecto no ha sido uniforme. Europa sufrió más porque obtuvo poco beneficio inicial de la inversión en IA, aunque ahora muestra una recuperación. Estados Unidos contó con el respaldo del estímulo fiscal y del gasto tecnológico para contrarrestar el impacto del petróleo. Wang mantiene así su previsión de crecimiento para Estados Unidos alrededor de 2,3%, prácticamente sin cambios frente a comienzos de año.

Asia, que en teoría era especialmente vulnerable al choque energético, también ha resistido mejor de lo previsto. Los inventarios, la diversificación de fuentes energéticas y los subsidios fiscales limitaron el golpe del petróleo. Al mismo tiempo, la región recibió un impulso importante de la inversión en IA. “En general, la economía global ha mantenido bastante resiliencia”, dijo Wang. Para la segunda mitad del año, espera que continúe el ciclo de inversión en IA, mientras el petróleo permanece como una fuente relevante de incertidumbre para la economía y los activos financieros.

La expectativa base contempla una estabilización gradual del mercado petrolero si aparece una resolución al conflicto. Vanguard, sin embargo, evita asumir que ese desenlace esté asegurado debido a la dificultad para anticipar la evolución de las tensiones geopolíticas. El cambio en las cadenas globales de suministro añade otro componente. Wang no anticipa necesariamente una desglobalización, sino “un mundo más fragmentado”, en el que cada país mirará su economía más allá del crecimiento o la eficiencia.

Esa fragmentación abre necesidades de inversión. “Cuando cada país necesita desarrollar su manufactura, tecnología y también energía, puede crear muchas oportunidades de inversión a corto y mediano plazo”, afirmó Wang. Una “nueva Fed”, tasas altas y un dólar débil El dólar enfrenta fuerzas contrapuestas. Las tasas de interés estadounidenses pueden mantenerlo respaldado a corto plazo, pero Vanguard identifica desequilibrios fundamentales que podrían inclinar la moneda hacia una mayor debilidad en un horizonte de mediano plazo. Entre ellos está un déficit fiscal superior a 6%, junto con una deuda pública creciente y el déficit por cuenta corriente.

Wang considera que esos factores constituyen fundamentos del dólar que pueden favorecer su debilitamiento más adelante. “Parte de la debilidad del dólar estadounidense será, de hecho, una noticia positiva para el resto del mundo”, afirmó. La gestora vinculó esa perspectiva con una Fed sin nuevas subidas de tasas, unas condiciones financieras que considera “relativamente más favorables para los mercados emergentes en particular”. La política monetaria, no obstante, entra en una etapa distinta bajo Kevin Warsh. Vanguard observa cambios en la comunicación de la Fed, con menor orientación futura y menos detalles sobre la función de reacción que determina sus decisiones. “El mercado necesita adaptarse a una nueva normalidad, una nueva Fed”, dijo Wang.

El ajuste abarca la comunicación, el marco monetario, la medición de la inflación y la manera en que el banco central incorpora fuerzas de largo plazo como la IA. El “China Shock” y las oportunidades de México La otra gran presión para los mercados procede de China. Su capacidad manufacturera contrasta con un consumo interno débil, afectado por una protección social insuficiente, menores precios de la vivienda y perspectivas poco favorables para los ingresos y el empleo. El exceso de capacidad productiva obliga a China a buscar demanda fuera de sus fronteras.

Vanguard denomina este fenómeno “China Shock 2.0”. La oferta ya no se limita a productos de menor valor añadido. Se extiende por la cadena industrial hacia bienes más sofisticados y puede trasladar una nueva presión desinflacionaria al resto de la economía mundial. Para los consumidores supone acceso a productos asequibles, pero para los gobiernos aumenta la necesidad de proteger industrias domésticas. “Esto desencadenará más fricción comercial global”, afirmó Wang.

La tensión tampoco se limita a Estados Unidos y Europa. Según los datos de 2024 de la OMC, más de la mitad de las disputas comerciales contra China procedían de países de mercados emergentes. El modelo representa además un desafío para Beijing. “Si solo dependes de las exportaciones, eso no es sostenible para el crecimiento económico”, sostuvo Wang. El reequilibrio requiere, según Vanguard, un mayor impulso al consumo de los hogares chinos.

México aparece en el otro extremo de la reorganización productiva. El acceso al mercado estadounidense bajo el T-MEC continúa, pero Wang identifica la incertidumbre como el principal obstáculo para aprovechar la reestructuración de las cadenas de suministro y la adopción de inteligencia artificial. “La incertidumbre, en nuestra opinión, en general es como un impuesto”, dijo. Las empresas invierten con horizontes de cinco o diez años y necesitan mayor visibilidad antes de comprometer capital, una condición que puede determinar cuánto aprovecha México esas oportunidades. El rumbo del dólar, la duración del ciclo de inversión en IA y la capacidad de China para fortalecer su consumo doméstico quedan así entre las variables a observar.

A ellas se suma la respuesta de empresas y gobiernos ante un comercio mundial más fragmentado y una competencia creciente por el capital.