Con información de Joel O’Farrili... El dolor de un país también puede sentirse a miles de kilómetros. Diana Golden lo sabe bien. La actriz colombiana se encuentra en México, trabajando en la nueva versión de La pícara soñadora, pero desde que el terremoto sacudió varias regiones de Colombia, su pensamiento está con sus familiares y amigos, especialmente con sus primos que viven en Cali. “Fue horrible, tengo todavía muchos primos en Cali.
Yo no tengo familia perdida, pero igual duele, duele, duele”, confiesa a TVyNovelas. Para Diana, la tragedia adquiere una dimensión todavía más dolorosa porque Cali no vive con la misma cultura de prevención sísmica que existe en México. La actriz explica que sus familiares no estaban preparados para enfrentar un movimiento de esta magnitud. “En Cali no están acostumbrados a los terremotos. No había pasado uno en más de un siglo.
Los edificios no son hechos antisísmicos, no tienen alarmas sísmicas y no están acostumbrados como nosotros en México. Entonces sí les pegó muy duro”, relata. Entre los afectados está uno de sus primos hermanos, quien perdió su departamento. Aunque consiguió salir con vida, ahora enfrenta la incertidumbre de no saber dónde podrá establecerse. “Gracias a Dios salieron con vida, pero está en casa de otra prima, su hermana, viendo qué van a hacer, a dónde van a vivir, si el edificio tiene manera de arreglarse o no.
Está buscando para dónde vivir”, cuenta. La preocupación de Diana también se extiende a sus amigos, ya que tuvieron que abandonar su vivienda y refugiarse temporalmente en un hotel. Desde luego que la magnitud de lo ocurrido resulta difícil de asimilar para la actriz. “Fue un desastre, un desastre de verdad, porque además, como te digo, no están acostumbrados”, insiste. A la distancia, la actriz intenta mantenerse cerca de los suyos.
Habla con sus familiares, pregunta qué necesitan y les ofrece ayuda. “Nos comunicamos. Yo ya les dije: ‘Qué necesitan, qué quieren, qué les mando, qué podemos ayudar’, es lo único que se puede hacer”, señala. Mientras permanece pendiente de lo que ocurre en Colombia, Diana también vive un momento particularmente especial en su carrera: su regreso a La pícara soñadora, telenovela en la que participó hace 35 años. La actriz es una de las pocas integrantes de aquella producción que ahora forman parte de esta nueva versión.
Aunque esta vez no interpreta al mismo personaje, regresar a la historia representa un encuentro con su propio pasado. “Creo que es una historia muy especial para mí. Primero, porque soy de las pocas de aquella primera versión que hoy seguimos aquí. También está Jorge Bolaños. Es maravilloso: primero, seguir aquí 35 años después y, segundo, regresar a esta historia”, comenta.
En la nueva adaptación, Diana interpreta a Gladys, personaje que en la versión de 1991 estuvo a cargo de la recordada actriz Irán Eory. “Ahora me tocó hacer el papel que hacía Irán Eory, lo cual también es un gran honor, su marido era Carlos Cámara, que en paz descanse. Muchos de esa novela ya no están”, recuerda con emoción. Su llegada a esta producción, además, tuvo un ingrediente inesperado. Diana cuenta que se encontró con los hijos del fallecido Alberto “El Caballo” Rojas cuando se dirigían a una reunión relacionada con la telenovela y decidió acompañarlos. “Ellos son como mis sobrinos y les dije: ‘Oigan, pero si yo hice la primera versión, me voy con ustedes’.
Me colé en la reunión, nadie me sacó y al final me acerqué a los señores Murguía y me quedé. Cuando es para ti, ni aunque te quites”, relata divertida. La actriz también reconoce que su personaje sufrió una transformación importante para esta nueva versión. La Gladys que veremos ahora no es idéntica a la que conocieron los espectadores de 1991. “Antes era otra época y otro vestuario.
Gladys siempre era muy propia, siempre estaba al lado de don Carlos, que era su marido, y manejando toda la empresa. Ahora ella se va y luego regresa, pero ya es otra persona”, explica. Esta nueva personalidad le permite jugar con otros matices y alejarse de la mujer más rígida de la historia original. “Esta Gladys es diferente, más suelta. No es hippie, hippie, pero sí es otra persona”, concluye.