No tires el dinero con la vuelta al cole: los expertos dan las 10 claves para no gastar ni un euro de más

No tires el dinero con la vuelta al cole: los expertos dan las 10 claves para no gastar ni un euro de más

La vuelta al cole está cada vez más cerca y, con ella, uno de los momentos del año que más puede poner a prueba el presupuesto familiar. Libros, material escolar, ropa, calzado, uniformes e incluso dispositivos tecnológicos pueden convertir septiembre en una auténtica cuesta a nivel económico. Sin embargo, buena parte de ese gasto se puede reducir con algo tan sencillo como planificar las compras y evitar adquirir productos que realmente no necesitamos. Según los datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el gasto escolar puede alcanzar cifras muy elevadas cuando se suman todas las partidas del curso.

En su encuesta sobre gastos escolares, los hogares señalaron desembolsos importantes en material, libros, ropa, uniformes y equipamiento tecnológico. Por eso, antes de empezar a llenar el carrito, merece la pena revisar qué tenemos ya en casa y qué necesitamos realmente. Consejos de la OCU El primer consejo puede parecer demasiado evidente, pero también es uno de los que más dinero puede ahorrar: hacer una lista únicamente con lo necesario antes de comprar. Revisar mochilas, estuches, lápices, cuadernos, ropa y otros materiales del curso anterior permite detectar qué productos todavía pueden utilizarse.

Además, conviene evitar hacer las compras con los niños cuando sea posible. No porque haya nada malo en ello, sino porque las tiendas están llenas de productos para llamar su atención. Un cuaderno con sus personajes favoritos o unos bolígrafos más caros pueden acabar aumentando la factura sin tener ningún valor extra. El segundo paso es comparar precios.

La recomendación de la OCU de buscar, comparar y elegir la opción más conveniente también resulta especialmente útil durante la vuelta al cole. También conviene mirar con cierta cautela las ofertas por volumen. Si el colegio pide cinco cuadernos, comprar diez porque el segundo paquete tiene descuento no supone ahorrar si acabamos almacenando material que quizá no utilicemos. Reparte el gasto La ropa y el calzado son otra partida importante.

Si el centro no exige uniforme, escalona las compras. No es imprescindible renovar todo el armario antes del primer día de clase, ya que podemos adquirir inicialmente lo necesario y completar el resto conforme avance el curso. En los colegios con uniforme, el margen de maniobra es menor. La propia OCU sitúa el coste medio del uniforme alrededor de los 180 euros, por lo que merece la pena ver si podemos usar prendas del curso anterior o recurrir a opciones de segunda mano.

Intercambiar libros, ropa, mochilas o material escolar con otras familias puede reducir considerablemente el desembolso y es también muy útil. Algunas asociaciones y plataformas facilitan precisamente este tipo de intercambio, ya que los libros de texto son otro de los grandes gastos. Antes de comprarlos nuevos, conviene comprobar si nuestra comunidad autónoma dispone de programas de préstamo o reutilización. Muchos centros educativos cuentan con sistemas que permiten acceder gratuitamente a determinados ejemplares.

Para las lecturas recomendadas ocurre algo parecido. La biblioteca puede convertirse en una de las mejores herramientas para ahorrar. Si un libro solo se necesita durante unas semanas, comprarlo nuevo no siempre tiene sentido. También existen iniciativas de intercambio y mercados de libros usados que permiten conseguirlos por mucho menos dinero.

Coste de la tecnología La digitalización de las aulas ha añadido un gasto que antes no existía, con tablets, ordenadores, impresoras y otros dispositivos. Si el colegio permite elegir modelo, comparar especificaciones y precios antes de comprar es fundamental. Hay que tener en cuenta que no siempre necesitamos el dispositivo más potente o más caro. Para tareas escolares básicas, un modelo de gama media puede ser suficiente.

También es importante no comprar tecnología antes de conocer exactamente las necesidades del centro. Algunas familias compran dispositivos por adelantado y después ven que el colegio utiliza un sistema concreto o establece unos requisitos determinados. Por último, hay un ahorro que también cuenta. Hablamos de preparar nosotros mismos la fruta, frutos secos, leche o el bocadillo para la hora del recreo, evitando así recurrir a bollería o productos envasados, que son más caros.