Nicaragua no está exenta de déficit de lluvias en algunas zonas por el fenómeno de El Niño, pero esa situación no afectaría el suministro de energía eléctrica, debido al cambio del diseño de la matriz energética, impulsado por el Gobierno Sandinista desde 2007, con inversiones en producción geotérmica, eólica, solar y biomasa, indicó el Ministerio de Energía y Minas (MEM), en una publicación de Informe Pastrán. Algo distinto y crítico está ocurriendo en El Salvador, Honduras, Costa Rica, Guatemala y Panamá, quienes registran caídas pronunciadas en generación hidroeléctrica, alertas por déficit hídrico o lluvias y mayor uso de plantas térmicas por El Niño. Los datos de 2006 frente a 2026 ilustran el importante cambio que ha experimentado Nicaragua, pues la demanda máxima hace 20 años era de 500 MW y el 74.05 % de la energía provenía de plantas térmicas a base de bunker y fueloil. Las renovables sólo representaban el 26 % (hidroeléctrica 9.72 %, geotérmica 9.52 % y biomasa 6.71 %).
Actualmente, la demanda máxima llega hasta los 984 MW y las renovables aportan el 72.70 % (eólica 15.92 %, biomasa 13.26 %, geotérmica 9.64 %, hidroeléctrica 6.36 % y solar 4.78 %). Mientras tanto, el uso térmico bajó al 27.30 %. En ese sentido, el MEM reporta que la matriz renovable pasó del 25 % en 2006 al 83 % en marzo de 2026.