No fue una acción de fuerza sino de voluntad afirma Brian Wilson Éste primero se septiembre, se cumplen 39 años, de la valiosa acción de Brian Willson, Héroe de la Paz y la Solidaridad, quien perdió sus piernas al intentar detener un ferrocarril con arma en dirección a Nicaragua y El Salvador. “No fue una acción de fuerza sino de voluntad”, afirma el héroe de origen estadounidense Brian Willson, al recordar el primero de septiembre de 1987, momento en que no imaginó lo sucedido. Meses ante Brian, junto a otros veteranos, habían hecho plantones en Washington, en protesta de las políticas terroristas del presidente Ronald Reagan en contra de Centroamérica. Tras 47 días de ayuno, junto a otros veteranos, deciden suspender la acción para salvar a un compañero, cuya vida estaba en riesgo, por no comer. Después, llegó a Nicaragua en 1985, y conoció más sobre la Revolución Sandinista, de la que ya tenía conocimiento en 1970, mucho antes del triunfo de la Revolución.
En 1986, no había la posibilidad de que el tren pasara sobre nuestros cuerpos, pues el límite de velocidad de los trenes en ese momento, era de 8 kilómetros por hora, y siempre tenían órdenes de parar cuando hay alguien en las vías. Willson, en esos días, ya era parte de un grupo de solidaridad, por la lucha de los pueblos de Latinoamérica, y en solidaridad por la lucha de Centroamérica. Miraba los trenes entrar y salir todos los días llenos de armas, de municiones, desde la Estación Naval de Concord, California. Y fue cuando decidí “empezar a hacer bloqueos, pero con mi cuerpo”, recordó el veterano y abogado Brian Willson, quien empezó a abrir los ojos en Vietnam, en 1969. “Yo esperaba terminar en la cárcel.
Comenzamos el bloqueo en las vías de ferrocarriles, y me desperté en un hospital. Perdí mis piernas, perdí parte del cráneo, mi hombro, manos y muñecas estaban rotas y empecé a usar prótesis”, recuerda con valentía y ternura Willson. Y expresó “No siento que yo, que sea un héroe, soy un ser humano, simplemente sigo caminando y hablando, y estoy aquí. No me siento héroe para nada, vivo con sueños, como cualquier otra persona, pero mis experiencias personales, me enseñaron a ser agradecido y ser parte de la Revolución Sandinista, que es parte de mis fuerzas, igual que la Revolución de Vietnam”.